THE KID

11 noviembre, 2015 |
1631

TIPOINFOHablar de esta obra entraña una dificultad mayúscula. The Kid es, a fin de cuentas, una de las películas más conocidas y más queridas de Charles Chaplin, si no la más, así que, por supuesto, se ha escrito extensamente al respecto y además es una de esas muy pero que muy vistas (aunque sospecho que también es una de aquellas que todo mundo dice haber visto, a pesar de ser mentira, por pura vergüenza cultural). No podría señalar todas las razones por las que eso es así, pero sí puedo asegurar que no es gratuito.

Annex - Coogan, Jackie (Kid, The)_04The Kid posee, en concentraciones gigantescas, esa magia emocional tan reconocible del cine de Chaplin, y quizá se destaque de otras obras porque aquí ese elemento emocional es el eje absoluto. En otras de sus películas puede haber una primacía del discurso ético, político y social; en algunas otras, en cambio, la atención puede estar especialmente dirigida a la comedia física a través de la sucesión causal de gags de esa manera elegante y rítmica que tan condenadamente bien dominaba el artista inglés. Pero aquí, aunque ambas cosas están presentes y tienen una fuerza notoria, resalta una clara intensión, de punta a punta, de apelar a las emociones del espectador, cosa que queda clara desde el mismísimo inicio del largometraje cuando se declara en los títulos de apertura que esta es “A picture with a smile and perhaps, a tear”. Todo lo demás, pues, crece como una vid alrededor de la estructura dramática emotiva y poderosa.

Esta no es mi película favorita de Chaplin, ese honor se lo dejo a Monsieur Verdoux (1947), pero sí es mi favorita de las películas de Charlot, así que la recomiendo y mucho.

 

Con más de cincuenta producciones a sus espaldas, para cuando Chaplin realiza The Kid ya es un artista cinematográfico curtido, un maestro relojero que conoce como pocos los mecanismos para convertir a los espectadores en títeres emocionales que se entregan a sus películas fascinados. Yo volví a ver esta maravilla, para escribir estas líneas, 94 años después de su estreno, y como las demás veces que la he visto, quedé fascinado y con el corazón sumergido en esa dulce, espesa y rara felicidad nostálgica propia de cosas tan poderosas como los abrazos maternos, los regresos a las esquinas de la infancia y las caricias enamoradas.

Chaplin_The_Kid_edit

Todo el poder de este largometraje empieza aquí con el delicado retrato de unos bajos fondos presentados mediante una miseria llena de dignidad. Como es sello común de Chaplin, en esta película la pobreza no despierta repudio, sino, en cambio, una simpatía tierna embestida por una especie de romanticismo enaltecedor. Allí, el para entonces ya conocidísimo personaje de Charlot se presenta en una dimensión especial, pues aunque en todas, o casi todas las películas en las que aparece conocemos un poco de su intimidad emocional, aquí el recurso de entrar a su casa como símbolo de ese hogar emocional del cual abre sus puertas a otro ser humano, más vulnerable que él, lo hace dispararse para trascender en su capacidad de interpelarnos. Cuando ese pobre desgraciado que es Charlot abre su puerta para acoger a aquel niñito absolutamente hermoso y entrañable que interpreta Jackie Cogan (la primera gran estrella infantil de la historia del cine) y darle la mitad de lo poquísimo que tiene, encarna sin grandilocuencias innecesarias el virtuosismo heroico y humanista que sabemos, por educación y referencia, modélico e ideal. Vemos entonces en todo su esplendor esa genialidad única de Chaplin de llevar a su terreno de candor ético al más abyecto de los ojos. Créanme cuando les digo que a mí me da sarpullido la ñoña bondad en las obras de arte y que fuera del período de visionado de sus películas, pelearía a muerte en contra de muchos de los postulados sociopolíticos y éticos de Chaplin, pero cuando veo una de sus películas, especialmente The Kid, me siento obligado a tragarme su discurso a cucharadas, contentico y sin hacer mala cara, porque viene envuelto en tan poderoso empaque de belleza y poder estético que es imposible quitarle la boca. Chaplin es como la encantadora abuela que nos hacía comer cosas que no queríamos pero debíamos por salud meter en nuestros cuerpos, a punta de dulces palabras, miradas de ojos gigantes y avioncitos mágicos imaginarios.

"THE KID" First National, 1921, Charles Chaplin, Jackie Coogan

Me pregunto qué pensará un psicópata de esta película (bueno, en realidad siempre me he preguntado qué pensará un psicópata de cualquier película, porque eso de ir por la vida con las capacidades empáticas mermadas no creo que ayude a disfrutar mucho del cine, pero esas son divagaciones al margen).

Se dice por ahí que The Kid tiene además una importancia emblemática en la historia del cine por ser la primera película en la que se hace uso de la mezcla de secuencias dramáticas con otras cómicas, y si esto es rigurosamente cierto (cosa que no puedo asegurar), sin duda es una genialidad de una relevancia monumental para el cine, pero además resulta absolutamente sorprendente si se tiene en cuenta la completa maestría con la que esa imbricación está tejida en la película.

kid-3

Para quien no sepa de qué trata esta belleza, diré rápidamente y para terminar que es la historia de un vagabundo (Charles Chaplin) que se encuentra a un bebé abandonado. Este buen hombre, como ya decía, acepta al niño en su hogar y entablan una tierna relación de esas que en el cine le hacen de partida saber al espectador que debe prepararse para gastar pañuelo. Cinco años después, el pequeño John se ha convertido en un encantador vagabundo pícaro que ayuda a Charlot a ganarse la vida a punta de maña, pero enferma y todo se complica, y el peligro de la separación se les echa encima cuando el doctor que lo atiende da aviso a las autoridades. De ahí en adelante me lo guardo para no arruinar la historia.

Esta no es mi película favorita de Chaplin, ese honor se lo dejo a Monsieur Verdoux (1947), pero sí es mi favorita de las películas de Charlot, así que la recomiendo y mucho. Véala si no la ha visto, y si es de los que solo dice haberlo hecho, con más razón hágalo ahora mismo.

film-le-kidcharlie-chaplin-the-kid-pancakesthe-kid-02

 

 

Andrés Vélez

Andrés Vélez es un literato excéntrico que vive en el centro de Bogotá, boxea a diario y se inventa proyectos imposibles a los que se dedica con devoción en los que SIEMPRE, de alguna u otra manera, el cine es el protagonista. Twitter: @andvecu

Últimas Historias

Más vistos esta semana

Columnas populares