¿Quién es Jorge Zalamea?

9 junio, 2015 |
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Foto: Harold Álvarado

¿Conoce usted una de las figuras más representativas de la literatura y el mundo intelectual de Colombia?

Por: Ana María Díaz

Es el 4 de enero de 1968 en La Habana, Cuba. Se reúne el Congreso Cultural de La Habana y el gobierno ha invitado a “numerosos intelectuales de prestigio internacional” (El Tiempo, 6/01/1968). Hacen parte de estos intelectuales Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Julio Cortázar, Juan José Arreola, entre otros y, al presentar a los colombianos el artículo dice: “ De Colombia asisten al congreso de La Habana, Jorge Zalamea, una de las figuras fundamentales de la literatura colombiana y americana, y Gabriel García Márquez, autor de Cien años de soledad, calificada como la mejor novela publicada en Latinoamérica en los últimos años”. Luego dice: “Jorge Zalamea, completo hombre de letras y de investigación, representa a Colombia con alta y pulquérrima autoridad”. En esta época vemos cómo se gestaba el llamado Boom latinoamericano, cómo García Márquez ya empezaba a estar dentro de los grandes intelectuales de talla internacional, pero también vemos que hay alguien más importante antes que él. ¿Qué otro colombiano, bogotano, en 1968, tenía el alcance internacional para codearse con una de las grandes figuras de la filosofía y la literatura francesa como Jean Paul Sartre?, ¿o con Simone de Beauvoir, escritora y fundadora las bases del feminismo?, ¿o con el argentino Julio Cortázar? La respuesta es Jorge Zalamea, pero ¿quién es él?

Escribía artículos, poemas y cuentos que suscitaban su posición por medio de metáforas e imágenes que pretendían ser entendidas por los lectores más suspicaces.

No se sorprendan si nunca han oído hablar de este grande precursor de la literatura colombiana, o si lo han oído pero nunca han conseguido una de sus obras. Ahora, si se preguntan por qué pasa esto, es en efecto porque un gran intelectual tiene un gran impacto y esto a veces interfiere con quienes tienen el poder en sus manos.

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Jorge Zalamea. Escritor

Cuando hablamos de Jorge Zalamea hablamos de un ex alumno del Gimnasio Moderno y de la Escuela Militar, de un escritor, crítico y diplomático colombiano; de los mejores que ha tenido el país, y de un embajador de la paz, ganador del Premio Lenin de la Paz. Para entender quién fue este personaje hay que tener en cuenta el contexto político asociado a sus principios éticos y teóricos. Vivió entre 1905 y 1969, fue Ministro de Educación, Secretario General de la Presidencia de la República, Embajador de Colombia en México, Secretario del Consejo Mundial de la Paz, pero sobretodo fue escritor. De modo que cuando Zalamea pasó a ser director de la revista Crítica, mezcló su posición política con la literatura y dio paso a su genialidad para enfrentarse al poder.

De este modo hizo pública su opinión en contra de la censura y el régimen del gobierno de Mariano Ospina Pérez. Escribía artículos, poemas y cuentos que suscitaban su posición por medio de metáforas e imágenes que pretendían ser entendidas por los lectores más suspicaces. Tal fue su éxito que logró circular durante dos años sin ser censurada. Sin embargo, el 9 de abril de 1948, con el asesinato de Gaitán, la reacción de Zalamea fue ir a la Radio Nacional y junto a Jorge Gaitán Durán dirigirse al pueblo colombiano, informar al país entero de lo que acababa de suceder y hacer una emisión internacional de los hechos, todo con una posición clara en contra del partido conservador y a favor de que los liberales tomaran el poder. Así, en el número de Crítica del 10 de octubre de 1949, más de una año después del estallido del Bogotazo, Zalamea publica su novela La metamorfosis de su excelencia. Dentro de toda la producción publicada en Crítica, esta fue la gran metáfora al régimen de Ospina Pérez, fue la denuncia contra una dictadura y aunque pasó desapercibida por los primeros censores, cuando llegó a las grandes cabezas del régimen, la censura no esperó. La metáfora fue clara y vieron reflejado en la pestilencia de la atmósfera un claro comentario a la mala conciencia de los crímenes del dictador. En el cuento, justo en el momento de la metamorfosis, dice:

“un soso olor de matadero, UN SOSO OLOR DE MATADERO. Con un ademán desesperado, cerró Su Excelencia los ventanales. Tambaleante se acercó a su escritorio, y se derrumbó sobre la silla, sobre la mesa, con todo el tronco y la cabeza sacudidos por un hipo de asco. Un hipo seco, desgarrador, que no se resolvería nunca en náuseas”.

Con tan solo un cuento, una ficción, Zalamea logró hacer un comentario político y despertar en un público una sensación de hastío.

En Colombia toda su obra fue censurada y las publicaciones que quedaron fueron las que se hicieron en otros países de Latinoamérica y Europa.

Al vivir la censura Zalamea se exilió en 1950 a Argentina y allí escribió y publicó su obra más reconocida El gran Burundún-Burundá ha muerto, otra gran metáfora de la violencia del pueblo colombiano. Tan sólo de este texto se encuentran decenas de referencias en periódicos franceses, argentinos, mexicanos, alemanes, checos y algún otro, todos en concordancia con la aclamación que le daban. Cabe recordar lo que dijo Hans Grundig, ilustrador de la primera edición alemana, quien dijo haber sentido una afinidad y una cercanía entre la violencia de la novela y el régimen nazi.

En Colombia toda su obra fue censurada y las publicaciones que quedaron fueron las que se hicieron en otros países de Latinoamérica y Europa. Hoy en día un trabajo de investigación guiado por una profesora de la Universidad de los Andes, en conjunto con el archivo personal de Zalamea, que guarda su nieta Patricia Zalamea en un estante de su casa. Está en el proceso de ser desempolvado y reeditado para que vuelva a nosotros los lectores colombianos y por fin podamos apreciar y redescubrir la escritura de quien fue una de las figuras más representativas de la literatura y el mundo intelectual de Colombia.

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