Magia Salvaje

21 septiembre, 2015 |
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Once días después de su estreno, Colombia Magia Salvaje ha sido vista por 802.544 espectadores.

La sala está abarrotada de gente, familias enteras ocupan cada fila, niños, jóvenes y adultos esperan sin parpadear que empiece la película que todos habíamos esperado. Por fin empieza Colombia Magia Salvaje y durante 90 minutos mantiene al público expectante, le saca lágrimas, risas, sorpresas y silencios. Nadie sabe qué es más espectacular, si el desierto, los nevados, la selva, el bosque, el páramo o el mar; si la rana dorada, los colibríes, el delfín rosado, los cocodrilos del Orinoco, las ballenas jorobadas, los monos cabeciblancos, el enorme cóndor de los andes o el gran jaguar. Es una cosa detrás de la otra y no hay tiempo ni de respirar, porque cada paisaje, cada animal, cada parte de Colombia quita el aliento. Y justo cuando todos estamos más asombrados con tanta belleza, lanzan la bomba, entra la ciudad, la gente y el peligro de extinción. La minería sin control, la ganadería de expansión, la basura, la cacería ilícita, el tráfico ilegal de animales exóticos, y cada uno de nosotros, a veces inconscientes, contribuimos a la degradación del medio ambiente y las repercusiones llegan a estos animales emblemáticos de nuestro país.

Y mientras lloramos de felicidad o de tristeza nuestros artistas favoritos nos acompañan en el fondo de las imágenes. Juanes, Carlos Vives, Fonseca, Wálter Silva, Aterciopelados y ChocQuibTown, todos interpretados por la Orquesta Sinfónica de Colombia y articulados por el reconocido David Campbell, acentúan o suavizan nuestras emociones y acompañan a la perfección cada sección de la película. Mientras los colibríes pelean por el territorio o cuando damos un paseo aéreo por el Chocó, así sea una versión más instrumental, todos oímos a ChocQuibTown, inclusive alcanzamos a tararear un poco “Cuando te veo”. Lo mismo ocurre con Carlos Vives mientras sobrevolamos la Sierra Nevada de Santa Marta o la costa Caribe, reconocemos dentro de la melodía a su corazón profundo. Y a los que no es tan fácil reconocerlos igual sabemos que están allí, cabe recordar la escena en los llanos, entre otras, donde la música llanera combinada con la toma del búho de la sabana produce una risa incontenible.

Con 328.786 espectadores el primer fin de semana, Colombia Magia Salvaje rompió el récord del mejor estreno de una película colombiana en 2015 y la segunda en toda la historia cinematográfica del país.

 

Al salir conmocionados de la función, es común que todos se pregunten ¿cómo hicieron eso? ¿cómo lograron hacer una toma en cámara lenta de una pelea de colibríes? ¿cómo filmaron a la ballena jorobada hembra enseñándole a su ballenato a dar coletazos? ¿cómo hicieron esas tomas aéreas de todos los paisajes? ¿cómo? El detrás de cámaras puede dejar con la boca abierta a cualquiera, empezando porque el filme fue financiado por el Grupo Éxito. Ecoplanet junto al Grupo Éxito, para la dirección de la producción hicieron una convocatoria de los mejores directores de cine de naturaleza. Mike Slee, británico, quien fue seleccionado cuenta: “Yo no elegí a Colombia. Colombia me eligió a mí. (…)Pasé cuatro años haciendo la película, uno de ellos viajando por todas las esquinas de Colombia seleccionando los lugares y haciendo la preproducción de lo que iba a aparecer en el filme. En cada esquina Colombia tiene una sorpresa, el pacífico, el caribe, la base amazónica, los andes. (…) Para mí lo sorprendente no fue tanto la diversidad como los extremos. Es que en un minuto puedes estar en la Sierra Nevada de Santa Marta, al lado de la nieve en unos glaciares muy antiguos, y al siguiente minuto literalmente grabar las playas del mar Caribe (…) Hicimos tomas de lugares a los que nadie había ido antes. Eso es lo que me hace sentir más orgulloso. (…) Cada momento de la película tenía un reto tecnológico diferente. Cada una de las secuencias fue grabada por equipos especiales y cámaras que fueron diseñadas para cada propósito”. Y así un equipo internacional, entre colombianos y extranjeros, de la mano de la última gama de tecnología, lograron superar retos que parecían imposibles de filmar. El resultado: tal vez las tomas más impactantes que se conozcan de cada rincón del país.

Cada una de las secuencias fue grabada por equipos especiales y cámaras que fueron diseñadas para cada propósito

Pero antes de que todo esto sucediera ya había un atisbo de lo que iba pasar. Por National Geographic pasaron Colombia Salvaje, un documental dividido en cuatro episodios sobre los sitios más biodiversos e inexplorados de Colombia. Allí mostraron el Chocó, la Serranía de la Macarena y Chiribiquete. Nigel Marven un periodista inglés llegó al país en el 2011, el mismo año en que Slee empezó la preproducción del filme, a iniciar la grabación de “Wild Colombia” y aunque estos nombres nunca aparecen juntos, basta ver el documental y luego la película para saber que el primero era un preludio, una introducción. Además, hay escenas, como la del Jaguar cuando nada o algunas tomas de Chiribiquete, entre otras, que aparecen en ambas producciones.

Tiempo después de que pasaran este documental por National Geographic empezó a circular el tráiler de la película Colombia Magia Salvaje, y el bombardeo de propaganda inundó cualquier rincón de las redes sociales y de la ciudad. Todo el mundo empezó a hablar y pronto había una emoción colectiva en torno a la película. Se acercaba el 10 de septiembre de 2015, día del estreno, y ya media ciudad estaba preparada con entradas de preventa en mano, bonos del Éxito, o en fila para lograr conseguir alguna silla vacía en la sala. El primer fin de semana 328.786 personas llenaron las salas de cine y así, Colombia Magia Salvaje rompió el récord del mejor estreno de una película colombiana este año y la segunda en toda la historia cinematográfica del país.

Ana María Díaz

Soy editora y fundadora de la editorial independiente El salmón editores y redactora de Imagina Bogotá. Tengo una predilección por los libros infantiles y quisiera saber dibujar para ilustrar mis propias historias.

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