La fotografía como arte en Colombia

3 julio, 2015 |
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Hernán Díaz Freda Sargent (ca. 1962) Archivo fotográfico de Hernán Díaz, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Nueva charla del programa Disentir “¿Cómo la fotografía se volvió arte en Colombia?”

El pasado sábado 27 de junio, Santiago Rueda, uno de los investigadores más importantes sobre la historia de la fotografía en Colombia, llevó a cabo la charla “¿Cómo la fotografía se volvió arte en Colombia?” En el marco del programa contexto público DISENTIR, un ciclo de charlas que se hacen el último sábado de cada mes en la Biblioteca Luís Ángel Arango sobre temas relacionados con la construcción de “paz” a través de la música, el cine, las artes, la literatura o la ciencia .

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La charla de Rueda estuvo dividida en dos partes:

Primero, el análisis de la exposición  “Hernán Díaz revelado: retratos, sesiones y hojas de contactos”,  que actualmente se expone en la biblioteca e incluye cerca de ochenta de las mejores fotografías de Hernán Díaz, muchas de ellas inéditas, y que hacen parte del archivo que adquirió la BLAA, el cual está compuesto de una selección de alrededor de 1.000 imágenes en copias impresas, digitales del archivo y hojas de contacto.

La segunda parte, fue un acercamiento a la exposición “Autorretrato disfrazado de artista”, que se presentó en la Casa Republicana hasta el domingo 28 de junio y que narró en fotos, muchas veces cargadas de sátira, los orígenes de la fotografía conceptual en Colombia y el paso que da la fotografía documental colombiana para ser considerada arte.

A pesar de la tarde lluviosa en el centro, la charla tuvo gran acogida, y para Rueda, se debe a que se está construyendo un campo dedicado a comprender la fotografía en Bogotá, en tanto que hay más exposiciones fotográficas y más programas académicos sobre este campo. No importa cuán efectiva o fácil de realizar sea una imagen en movimiento, la fotografía sigue teniendo un  poder de comunicación inmenso y por ello está cada vez más presente en el día a día de las personas a través de los smartphones o cámaras digitales profesionales a menor costo, agregó.

 

Hernán Díaz – revelado

En su conferencia, Santiago Rueda hace una lectura cronológica del artista, que permite ver cada intento de éste antes de la selección final de sus fotos.  Es un trabajo en blanco y negro que nos acerca a una generación de artistas impulsada por la crítica de arte Marta Traba. Rueda hace alusión a la publicación del libro Seis artistas contemporáneos colombianos de Traba, donde aparecen textos y fotografías sobre Fernando Botero, Alejandro Obregón, Enrique Grau, Guillermo Wiedemann, Eduardo Ramirez Villamizar y Édgar Negret. Para Rueda, Marta Traba le apostó con este libro a que el registro fotográfico estuviera a cargo de Hernán Díaz, para que además de documentar el trabajo de estos artistas, fuera arte en sí mismo.

Hernán Díaz  La última cena (ca. 1960)  [Elmer Vásquez, Germán Moure, Lily Hurtado, Germán Vargas, Beatriz Piedrahita, Édgar Negret, Luis Vicens, Héctor Fontán, Lilian Peñuela, Rafael Moure, Susie de Vargas, Enrique Grau, Hernán Díaz] Archivo fotográfico de Hernán Díaz, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Hernán Díaz La última cena (ca. 1960) [Elmer Vásquez, Germán Moure, Lily Hurtado, Germán Vargas, Beatriz Piedrahita, Édgar Negret, Luis Vicens, Héctor Fontán, Lilian Peñuela, Rafael Moure, Susie de Vargas, Enrique Grau, Hernán Díaz] Archivo fotográfico de Hernán Díaz, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Hernán Díaz Alejandro Obregón y la Violencia (1962) Archivo fotográfico de Hernán Díaz, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Hernán Díaz Alejandro Obregón y la Violencia (1962) Archivo fotográfico de Hernán Díaz, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Es una lástima que este libro no esté al alcance de todo el público, pero los invitamos a que lo vean en las vitrinas que acompañan la exposición.  En él podemos encontrar una sesión fotográfica con Obregón en el momento preciso en que terminó la obra “La Violencia”, un trabajo emblemático en el que se percibe una mujer embarazada tendida en el suelo.. En la foto no sólo sabemos que estamos en el taller de un pintor sino que la forma como se retrata al artista tiene la misma solemnidad de su obra, no es una foto en la que se celebre la pintura, porque en sí misma, la pintura no celebra “La Violencia”.

Por otro lado, la sesión de Guillermo Wildeman en la que se le muestra reverencial. Según Rueda, estas fotos priorizan al artista sobre su obra, ya que ésta no aparece en ninguna de las fotos, es más importante ver a Wildeman, que con su tradición alemana prefiere trabajar con corbata, a ver el resultado de su pintura.

Para el conferencista, lo que realmente causa curiosidad entonces no es la foto final publicada en el libro sino cómo se llevó acabo.  Y aquí es donde cobran relevancia las hojas de contacto de Diaz dentro de la selección, puesto que ellas son la base de la curaduría de la exposición. A partir de las 20 hojas de contacto, Rueda ordena el proceso creativo de Díaz y resalta que es muy interesante ver que dentro de estas hojas de contactos todas las fotos son buenas. Por otro lado, ya que Díaz no revelaba su obra, se pueden apreciar instrucciones precisas, símbolos y marcas que tal vez sólo el laboratorista entendía.

Hernán Díaz Feliza Bursztyn en su estudio, hoja de contactos (1970) Archivo fotográfico de Hernán Díaz, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Hernán Díaz Feliza Bursztyn en su estudio, hoja de contactos (1970) Archivo fotográfico de Hernán Díaz, Biblioteca Luis Ángel Arango.

En la exposición, vemos entonces que Díaz es un fotógrafo editorialista,  que dedicó su vida a que las imágenes que estaban en sus textos tuvieran sus propias narrativas. Por ejemplo, las fotos que tomó del poeta paisa Gonzalo Arango, se plasma al intelectual colombiano de los años 50 como alguien que constantemente “se pregunta sobre el sufrimiento, sobre el mundo”, según Rueda.

Sin embargo, el trabajo de Diaz no sólo trató de retratos, después del libro de Traba publicó Cartagena morena (1972); Diario de una devastación (1979); Las fronteras azules de Colombia (1982); Casa de huéspedes ilustres de Colombia (1985); Cartagena de siempre (1992). Toda una selección en la que vemos una especie de obsesión del fotógrafo por la luz natural.

Gracias al trabajo de Hernán Díaz y sus contemporáneos Leo Matiz o Nereo López, la fotografía  se abrió camino en las galerías, museos, críticas y premios de arte. Estos pioneros abrieron espacio para la entrada de la “fotografía conceptual” en la escena artística colombiana.

 

Autorretrato disfrazado de artista

Hasta el pasado domingo en la Casa Republicana de la BLAA se expuso una muestra de la obra de la generación que sigue a Hernán Díaz, con cerca de 20 obras que se enfocan en el poco conocido foto conceptualismo colombiano de Camilo Lleras, Jaime Ardila, Jorge Ortiz, Eduardo Hernández, Óscar Monsalve, Álvaro Barrios, Miguel Ángel Rojas, Fernell Franco, Antonio Inginio Caro, Manolo Vellojín y Bernardo Salcedo.

En esta exposición, explica Rueda, vemos que la “fotografía no artística se vale de estrategias conceptuales donde prima la idea sobre el objeto”  donde un grupo de artistas que no tuvieron una formación formal en arte, cargan de concepto cosas tan insignificantes como cables de luz. O el trabajo de Miguel Ángel Rojas, quien hizo una serie de imágenes donde retrató encuentros sexuales en los teatros de cine rotativo de Bogotá. También podemos ver la obra de Fernell Franco quien hasta 1976, fue el primer fotógrafo en recibir un premio en un Salón Nacional de Arte después de 40 años de creado el salón.

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Es una lástima que la exposición de foto museo haya terminado, sin embargo, todavía puede pasar por la Hernán Díaz, y con esta mirada de la charla de Santiago Rueda tener su propia idea de quién convirtió la foto en una pieza de arte.

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