DEBATES URBANOS: ¿La tal reserva van der Hammen está afectando las soluciones de movilidad?

26 julio, 2016 |
7033

El fin de semana el Alcalde Peñalosa decidió entrarle de otra forma a un tema que lo obsesiona, la urbanización de la Reserva van der Hammen.  Esa zona de 1.400 hectáreas situada al norte de la ciudad cuya creación fue ordenada desde el año 2000 por el Ministerio de Ambiente y que tuvo que superar demandas y dilaciones administrativas de todo tipo hasta que en el 2011 fue declarada como Reserva Forestal. Esa zona donde, según dijo el Alcalde, no hay un solo árbol.

Como es conocido, no  ha caído bien su intención de construir 1200 de las 1400 hectáreas y fue difícil entender sus cifras dirigidas a justificar que la ciudad pierda una zona ambientalmente muy importante, según han dicho los expertos, para la conectividad entre los Cerros Orientales y el Río Bogotá y otros ecosistemas  y para la regulación hídrica, también como hábitat de especies de fauna y flora y, como si esto fuera poco, la oportunidad de contar con un gran parque urbano de conservación, es decir espacio verde para disfrute de todos, un pulmón en medio del cemento.

 

Entonces hizo un segundo intento y pasó a anunciar que solicitaría permiso a la CAR para construir tres -aunque nombró-cuatro vías y el debate ahí mismo se prendió en medios y en redes, porque la movilidad, lo sabemos, afecta la vida cotidiana de la mayoría de bogotanos y entonces el Alcalde pensó que el balance entre conservación ambiental y vías para el automóvil privado funcionaría mejor. Eso a pesar de que solo alrededor del 15% de la gente se moviliza en Bogotá en carro privado y que Peñalosa ha ganado su fama de urbanista por defender el transporte público (eso sí solo con Transmilenio). Pero Peñalosa dijo que la CAR, si no autoriza la sustracción, será responsable de que Bogotá quede cada vez más bloqueada al Norte.

Y algo caló la idea: no en vano Germán Andrade, subdirector científico del Instituto Humboldt, hablando a título personal, dijo en twitter: 3 autopistas al Norte para desembotellar a Bogotá y el país y propuso diseños y peaje ecológicos para financiar la Reserva Thomas van der Hammen. ¿O dejar así?, remató.

Luego, en respuesta al trino de @AmbientalistasMP que indicaba que Peñalosa amenaza de muerte a la Reserva Van der Hammen con proyecto de vías vehiculares, dijo: “La muerte anunciada sería una reserva que se opone a todo. Sí a gran parque urbano con viaducto”.

Gonzalo Andrade, profesor asociado de la Universidad Nacional, vinculado al Instituto de Ciencias Naturales desde 1992, señaló que Enrique Peñalosa debe pensar en un diseño que no fraccione la Reserva pero que solucione la movilidad de Bogotá y Germán Andrade, un poco más decantada la discusión, concluyó que la pregunta de fondo sería la de la integración de la reserva con la gran ciudad.

Algunas preguntas que deja el debate:

¿Es posible construir vías dentro de las áreas protegidas?

Por supuesto que sí, sería difícil imaginar un parque nacional o una reserva forestal, que ocupan grandes extensiones, sin una vía para permitir conexiones regionales, o para poderla visitar. Para construir esas vías las normas colombianas exigen la sustracción de la reserva, porque el enfoque adoptado en Colombia para las áreas protegidas es el de la naturaleza en su estado natural, valga la redundancia, y excluye la posibilidad de armonizar otros usos con el de la conservación.

¿Es posible hacer vías con diseños ajustados a las funciones ambientales de las zonas que atraviesa?

Lo es, siempre y cuando la sociedad esté dispuesta a asumir los costos y no afecten de manera sustancial los valores ambientales que se quieren proteger.

¿Es el caso de las vías propuestas por el Alcalde?

No. El Alcalde habla de la ALO, una vía de 6 carriles por sentido, de la prolongación de la Avenida Cali y de la Avenida Boyacá, vías de 4 carriles por sentido y además de la vía Suba Cota. Es decir, que va a ser difícil, por no decir imposible, armonizarlas con la reserva Thomas van der Hammen.

¿Son necesarias esas vías si la reserva se mantiene como reserva?

Pues también difícil de demostrar. William Camargo, ex Director del IDU le contó a Imagina Bogotá que en el norte hay vías más urgentes si de desembotellar se trata y que las vías de las que habla Peñalosa tienen tramos sin terminar por fuera de la Van der Hammen, que son más urgentes. Se ha anunciado la ampliación de la Autopista en cuatro carriles desde la calle 183 hasta el límite de Bogotá y también de la Carrera 7ª y está proyectada la prolongación de la Carrera 9ª desde la Calle 170 hasta la 245.  Solo esas tres vías le darían al norte casi 10 carriles, sin contar con la ampliación de la Avenida Jorge Uribe Botero, desde la Calle 162 a la 222. Esas vías no solo aliviarían la movilidad actual, sino que soportarían la construcción del POZ Norte, la porción autorizada para urbanizar en la discusión sobre la expansión del Norte del año 2000 que todavía hoy no se ha construido y de la cual nunca habla Peñalosa. La que vía que sí es necesaria es la ampliación de la Suba-Cota.

Con esas vías habría capacidad en exceso para el tráfico mixto y de carga que tanto le preocupa al Alcalde,  añadió Camargo.

Pero le quiere meter al Norte 14 carriles sentido, en la zona que no está urbanizada, y convencernos de que es para mejorar la movilidad. Del tren de cercanías, cuya vía ya existe, en cambio no habla nada.

Finalmente lo que más indignó a la mayoría fue la declaración de Peñalosa de que la Reserva van der Hammen no tiene nada distinto a cualquier otro potrero.

Ante esto, Gustavo Wilches Chaux dijo en twitter:

Daniel Bernal de @HumedalesBta un ambientalista empírico y activista cívico, expresó:

El trino de plastilina remató:

 

El Editor

A veces Imagina Bogotá tiene algo qué decir.

Últimas Historias

Más vistos esta semana

Columnas populares