Debates Urbanos: La ampliación del horario de ingreso a la Quebrada La Vieja

25 julio, 2016 |
3844

Está prendido el debate sobre el uso de las áreas de valor ambiental como espacio público y sus posibilidades para ser espacios recreativos. En una ciudad con déficit de espacio público los Cerros Orientales, la Reserva Thomas van der Hammen, los humedales y las quebradas dentro o en los límites de la zona urbana son vitales para la calidad de vida de los habitantes de una ciudad densa y compacta como Bogotá.

Mientras la Alcaldía prepara estudios para justificar la urbanización de la van der Hammen, adelanta el diseño de un sendero cortafuegos en la zona de reserva forestal de los Cerros Orientales que se anuncia como una infraestructura de impacto que atravesará la reserva de norte a sur o trata de que el Comité de Verificación de la sentencia de Cerros  les dé carta blanca para autorizar nuevas construcciones, el 8 de julio amplió el horario de acceso al sendero de la quebrada La Vieja los días sábado, domingo y festivos, que antes era de 5 a. a 9 am, hasta las 4 p.m.

Esta decisión que aparentemente estaría bien encaminada, porque amplía las posibilidades de uso público y de contacto con la naturaleza de una de las áreas verdes más importantes de la ciudad, prendió las alarmas entre los conocedores del tema, sobre la afectación a la quebrada La Vieja que producirá un número creciente de visitantes. Según “Amigos de la Montaña” en el primer semestre de 2014 los visitantes en fin de semana eran 631, en 2015, 1032 y en el primer semestre de 2016. 1900, el fin de semana del 9 y 10 de julio subió a 2.758 y el del 16 y 17 de julio a 4.103 visitates. El debate está abierto…

Andrés Plazas, integrante de “Amigos de la Montaña” escribió esta reflexión para Imagina Bogotá:

Desde hace 10 años Quebrada La Vieja, en Rosales, es el primer lugar de los Cerros Orientales en el que el encuentro de los habitantes de Bogotá como iguales, caminando y cuidando la naturaleza, lo público, lo que es de todos, ha sido posible. Es el primer lugar en el que comunidad organizada y entidades (Empresa de Acueducto de Bogotá y Policía Nacional principalmente) nos unimos para poner ese espacio, a partir de la posibilidad de caminarlo, al servicio del mejoramiento de la salud física, mental, emocional y social de los habitantes de la ciudad.

Ahora que el proceso se ha consolidado es el momento de unirnos para llevar esas mismas condiciones a la red de senderos existente a lo largo de los cerros para que ese derecho que hemos podido ejercer los habitantes de Rosales de caminar y disfrutar de un sendero seguro cerca de nuestras casas también lo puedan ejercer los demás habitantes de la ciudad. Si no lo hacemos y seguimos poniendo nuestra atención solamente en la seguridad de los senderos de Rosales y permitimos que toda la ciudad se vuelque sobre La Vieja, la vamos a destruir y seguiremos viendo los cerros como los hemos visto hasta ahora: ese peligroso telón de fondo de la ciudad. Y perderemos la oportunidad de habilitar un maravilloso y necesario espacio para nuestro encuentro y nuestra reconciliación.

Gustavo Wilches Chaux señaló en primer término su respeto por la opinión de los “Amigos de la Montaña” por su trayectoria de trabajo en torno a la quebrada La Vieja y añadió que los Cerros no son territorios inhabitados sino que en ellos se llevan a cabo múltiples procesos organizativos que deben participar de manera real y efectiva en las decisiones, como lo muestra el libro “Así se viven los Cerros”. Respecto a la discusión sobre la ampliación de los horarios de uso de la quebrada señaló que el factor más importante que se debe tener en cuenta es la capacidad de carga de la microcuenca, de la cual depende su resiliencia e incluye el derecho de sus habitantes animales y vegetales a contar con espacios y tiempos de intimidad, sin presencia de humanos.  Y quienes conocen esos límites son quienes la han estado protegiendo y manejando durante años.

Germán Andrade, subdirector científico del Instituto Humboldt, hablando a título personal en twitter señaló que en Bogotá hay un déficit fuerte de acceso de la población a las áreas naturales protegidas, pero ve inconveniente que se decida simplemente un aumento en el horario de ingreso al sendero de la quebrada, sin un plan global de gestión del uso público.  Como ese plan no existe una ampliación aislada del horario agrava el problema. Para Andrade capacidad de carga es un atributo de balance entre sistema ecológico y de gestión, que incluye disminución de la vulnerabilidad, planificación del uso público, generar cierta infraestructura. Hoy en día, con tan bajo nivel de gestión la zona aledaña a la quebrada La Vieja no resiste más de 1000 personas al día, y recordó su trabajo en Machu Pichu donde con mucha mayor gestión el límite diario era de 1000 personas. Reducir las restricciones de ingreso pone en grave riesgo a la quebrada.

Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, también a título personal indicó en twitter que era un exceso que hubieran ingresado 4.130 visitantes en un fin de semana y añadió que la reserva tiene una extensión de 57 kilómetros y 14.000 hectáreas, por tanto, se pueden adecuar varios accesos. “Increíble que no se logre”, remató.

La solución para la mayoría es  la habilitación de muchos otros senderos, a lo largo de todos los Cerros, con vigilancia policial para que se pueda hacer en condiciones seguras y para evitar la carga de visitantes en un solo punto.

No hubo ningún pronunciamiento ni de la Alcaldía, la Secretaría de Ambiente o la CAR en el debate en redes. ¿Lo harán de otra manera?

 

 

¿Los lectores qué opinan?   El debate está abierto.

 

El Editor

A veces Imagina Bogotá tiene algo qué decir.

Últimas Historias

Más vistos esta semana

Columnas populares