¿Qué es Imagina Bogotá?

16 abril, 2015 |
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Imaginar una ciudad

 

Los datos están disponibles y al alcance de la mano: de acuerdo con el registro de la Secretaría Distrital de Planeación, Bogotá cuenta, por ejemplo, con 7’467.804 personas que están divididas a lo largo de 20 localidades y dispersas en siete estratos distintos: desde el más bajo, que no tiene denominación alguna (122.526 seres humanos, probablemente malviviendo en una calle cualquiera), hasta los que ocupan el lugar más alto de todo ellos (130.261 habitando un cómodo espacio de vida). La encuesta de Bogotá cómo vamos (2014), realizada por la firma Ipsos-Napoleón Franco, da cuenta, por otro lado bien distinto, de 1.503 encuestas realizadas en seis zonas de la ciudad, que miden cosas como el “orgullo” o el “optimismo”: apenas 30% de las personas creen que las cosas van por buen camino, sin embargo, 46% de ellas se sienten orgullosas de esta ciudad. Podemos seguir.

Todas las historias que acompañan esos datos que están ahí, a la mano, inexpresivos. Imagina Bogotá se lanza como un espacio para contar, opinar y debatir acerca de todo ello.

Podríamos seguir, tal vez, haciendo un recuento de las plazas de mercado existentes a lo largo y ancho de la ciudad, desde La Concordia, en la central Candelaria, adornada con sus mesones de concreto naranjas, hasta la de Lucero, en Ciudad Bolívar, dividida en múltiples kioscos y toldos donde se arropan debajo las lechugas y las cebollas. Podríamos incluir en este recuento, también, los incuantificables eventos culturales que pululan como abejas de un panal en las calles bogotanas, que pueden enumerarse según su impacto social: hay carreras de roedores, de esas de apuesta en mano, en la Carrera Séptima, justo al lado del Parque Santander; grafitis del colectivo Toxicómano sobre las paredes de la Avenida Suba; bandas emergentes a las que les ponen 20 sillas enfrente como público, tocando en una serie de festivales menores; orquestas o compañías de teatro que, intercaladas año tras año, vienen de muchos lugares del mundo a dar costosas (a veces sublimes, a veces no) presentaciones a un público que se congrega y llena los asientos. Hay más.

Hay la política cabildante del Concejo Distrital, que muchas veces termina teniendo un eco inusitado en los escenarios del debate nacional, así como los espacios que, sagradamente, periódicos y noticieros que llegan a todo el país le dan a los hechos que pasan en estos 1.775,98 kilómetros cuadrados: atracos, “colados” de Transmilenio, políticas públicas de alto vuelo, planes de manejo ambiental de residuos sólidos, contaminación visual, vida barrial y manejo de las urbanizaciones en los cerros orientales. Hay ese pequeño país que se pliega hacia acá, traducido en la centralidad que tiene la política nacional. Pero también están las otras cosas.

Están las voces urbanas, probablemente ocultas, que se generan en un consecutivo correr de atardeceres seguidos: vidas y placeres y tragedias y experiencias. No solo de ellas queremos ocuparnos en Imagina Bogotá, sino también, por supuesto, de todas las historias que acompañan esos datos que están ahí, a la mano, inexpresivos. Imagina Bogotá se lanza como un espacio para contar, opinar y debatir acerca de todo ello.