Sobre las marchas y la movilidad

23 noviembre, 2018 |

Aunque la movilidad en Bogotá siempre es un caos, es en época de marchas que la ciudadanía se preocupa más por el tema, pero su preocupación se enfoca en bloqueos momentáneos de los que no hace ningún análisis y sale por el camino fácil: culpar a las y los manifestantes.

En este pequeño artículo quisiera que viéramos un poquito más allá, así que comparto algunas ideas sueltas sobre el papel de la alcaldía de Enrique Peñalosa en las movilizaciones.

Para realizar marchas se requiere de un permiso, eso significa que el derecho a la protesta tiene regulación. Quienes programan la marcha y tramitan dicha autorización le avisan a la alcaldía sobre la ruta y la cantidad de personas esperadas, el proceso no es exprés. Entonces, tenemos que la Bogotá Mejor para Todos, sabe de la movilización con varios días de antelación, lo que le permite preparar un plan de contingencia que se centra en presencia de fuerza pública, reflejada en Esmad, fuerza disponible y policía de civil ubicada a lo largo del recorrido de la manifestación, así como en el frente y la retaguardia de la misma, en otras palabras, la encierra.

Pero tal dispositivo de seguridad parece ser lo único que prepara la administración capitalina, porque en términos de movilidad no va más allá de un pequeño grupo de policía de tránsito que se limita a ubicarse en algunos semáforos. Pese a que la alcaldía conoce los recorridos de las marchas no es capaz de generar un plan de contingencia para que como dice el alcalde: “se respete el derecho a la movilidad”, “derecho” que debe ser protegido en primera instancia por las instituciones que él lidera.

Tenemos la ruta de la marcha, el pequeño grupo de policías de tránsito, y a pesar de saber que en una movilización si o si van a ser bloqueados el sistema de TransMilenio y las vías arterias de la ciudad, me pregunto, ¿cuál es el misterio para preparar rutas alternas y evitar que Bogotá colapse? La respuesta del señor alcalde y su secretario de seguridad no va más allá de señalar la protesta, de reprimirla y romper las marchas y no solo para garantizar el desbloqueo de vías, sino parece ser que es una medida de desquite, porque el estudiantado se le está metiendo con la novia.

En Bogotá se trata de un tema de gobernabilidad y estrategia, temas que a Enrique Peñalosa le han quedado grandes. No puede garantizar el derecho a la protesta, ni la movilidad de las y los capitalinos y lo único que hace es esconderse detrás de discursos trasnochados de vandalismo y necesidad de aumento de la fuerza.

Entonces me pregunto y de paso le pregunto ¿la culpa por el colapso de la ciudad en las marchas es toda de quienes se manifiestan?, ¿la ausencia de infraestructura adecuada, como el metro subterráneo, no evitaría que se afectara el “derecho a la movilidad”?, ¿para garantizar que usted llegue pronto a su destino es necesaria la brutalidad policial?

Tenga en cuenta que quienes están marchando por presupuesto para la educación y para rechazar las medidas regresivas de Duque, defienden sus derechos también, así que por favor no se queje, ellos hacen lo que usted no.