Secretario de Salud: no vaya a demoler el Hospital San Juan de Dios. El remedio es reutilizar lo existente

4 septiembre, 2016 |

El cuestionamiento al crecimiento urbano expansivo ha vuelto la mirada hacia la transformación de los tejidos urbanos y los espacios públicos existentes. Esta preocupación se refuerza con el interés de preservar el medio ambiente e incluso con la búsqueda de salidas ante la crisis económica. Muchas ciudades contemporáneas han asumido la tarea de reutilizar sus estructuras con objetivos sostenibles y sus dirigentes no acostumbran hablar de urbanismo sin considerar lo que pasa en el territorio y sin valorar el paisaje como una herramienta y un objetivo del desarrollo urbano.

Muchas ciudades contemporáneas han asumido la tarea de reutilizar sus estructuras con objetivos sostenibles y sus dirigentes no acostumbran hablar de urbanismo sin considerar lo que pasa en el territorio y sin valorar el paisaje como una herramienta y un objetivo del desarrollo urbano

Es usual al transformar tejidos urbanos encontrar conjuntos, edificaciones y prácticas socioculturales que constituyen el patrimonio de todos, trazas que son huella de la cultura arquitectónica y urbanística, documento histórico de una manera particular de construir un territorio. Muchos aún recuerdan la imagen escalofriante de la propuesta de Le Corbusier para sustituir el tejido del sector del Marais, hoy barrio activo y diverso del centro de París, por una retícula de autopistas y rascacielos, en consonancia con las propuestas de renovación urbana del Movimiento Moderno. En contraste, en Europa el patrimonio cultural ha ganado una relevancia decidida y, en menor medida, ha logrado un lugar en la planificación de nuestras ciudades. “Se puede en consecuencia afirmar que una cultura de la protección ha venido a desplazar la cultura de la renovación de las áreas centrales formulada por el Movimiento Moderno” 1.

Por esto es disonante lo anunciado en estos días por el Secretario de Salud de Bogotá: “… construiremos dos nuevos hospitales en lotes del San Juan de Dios: uno para reemplazar el Santa Clara y otro para el Materno Infantil” . Su opinión no está soportada en estudios técnicos, ni tampoco hay una comparación razonada de costos de demolición y construcción nueva versus restauración y reforzamiento estructural, como analicé en columna anterior de El Espectador 3 . El Hospital Materno presta sus servicios desde 1922 y los estudios para el proyecto de restauración adelantados por el gobierno de Gustavo Petro, que contienen un exhaustivo análisis del edificio y sus funciones, jamás evidenciaron amenaza de ruina ni necesidad de ser clausurado. El Hospital Santa Clara tampoco amenaza ruina, solo precisa mejorar el planteamiento de reforzamiento estructural y articularlo a un proyecto de restauración integral.

El Secretario de Salud dice que “…el Santa Clara, que es un monumento nacional, … es un encarte, porque no se le puede hacer nada” . Su veredicto parte de la supuesta imposibilidad de ampliar los edificios patrimoniales

El secretario dice que “…el Santa Clara, que es un monumento nacional, … es un encarte, porque no se le puede hacer nada” . Su veredicto parte de la supuesta imposibilidad de ampliar los edificios patrimoniales 2. La verdad es que la ampliación es una obra permitida en las distintas categorías de conservación, aún en la integral que es la más restrictiva. Las posibilidades reales de incremento de superficie dependen del tamaño del lote, el índice de ocupación de la edificación y su tipología arquitectónica. Por supuesto, ninguna edificación llegará a albergar las 5.000 camas que según Morales se necesitan, ni siquiera el Johns Hopkins, número uno en Estados Unidos de América, que aloja 1.200. Aún así, el San Juan propuesto por la Nacional puede aportar 500 camas.

Ojalá alguien le muestre al Secretario que existen importantes ejemplos de reutilización del patrimonio en variadas ciudades: muchos conventos fueron cuarteles, luego hospitales y algunos devinieron en hoteles, vivienda, restaurantes y otros. El patrimonio es útil y una buena restauración puede hacerlo también funcional a las exigencias de los nuevos tiempos, con el plus de obtener espacios no solo amables sino únicos. Lo que se exige es que su intervención siga ciertas reglas que respeten su tipología e integridad como bien cultural. Si el patrimonio cultural no sirviera, ¿que haría Europa con la exquisita colección de hospitales de los siglos XVIII y XIX? A muchos de ellos se ha practicado delicadas restauraciones y cuentan hoy con tecnología de punta. Sin ir muy lejos, el San Vicente de Paúl, en Medellín, un hospital de pabellones del año 1926, hoy es de alta complejidad, funciona adecuadamente y, por lo demás, es rentable.

El Plan Especial de Manejo y Protección –PEMP- para el Complejo Hospitalario San Juan de Dios, realizado por el gobierno anterior de Bogotá con la Universidad Nacional de Colombia, autoriza la construcción de tres edificios nuevos en el San Juan de Dios, para los cuales determina localización, volumetría y pertenencia a una de las fases de implementación del PEMP. Es esta la razón por la cual el Secretario de Salud afirma que sigue el Plan de Manejo, por supuesto, desde la parte que le gusta de un plan de protección patrimonial, y lo sigue según su propia conveniencia –la construcción nueva- y no desde las necesidades mismas del bien cultural. Pero es preocupante también que él, un médico, funja de manera aislada de urbanista y arquitecto y decida complejos asuntos patrimoniales.

Luis Gonzalo Morales sabe que las nuevas edificaciones dependen de la compra del San Juan de Dios y en la aludida entrevista se muestra de acuerdo con ella, a pesar de los reparos que había manifestado hace unos meses el gerente de la Empresa de Renovación Urbana -ERU. Para el Secretario ese trámite está casi listo y para recibirlo solo faltaría resolver unos embargos por parte de la Gobernación de Cundinamarca y la ocupación de 32 familias, mientras que el problema pensional es asunto de la nación y el departamento, puesto que el distrito pagó su parte, de acuerdo con exigencias de sentencias judiciales.

Morales ha sido claro, desde antes de posesionarse, en que la nación debe asumir la responsabilidad de restauración de los edificios, conforme a lo ordenado por la Ley 735 de 2002. En parte, tiene razón. Sin embargo, sentencias posteriores obligan también al gobierno distrital a impedir la pérdida de este valioso patrimonio cultural de los colombianos. Morales añade en la entrevista citada que entregará algunos de los antiguos edificios a un privado, para que los explote en actividades de salud a cambio de recuperarlos, opción contemplada en el PEMP. El hecho es que mientras el Secretario inicia la ejecución de ese Plan por la última de sus cinco fases, para levantar sus edificios nuevos, nadie se ocupa de las intervenciones que no dan espera en inmuebles como Siberia, Samper Carrión, Mantenimiento y Cundifarma, que el Plan de Manejo, de obligatorio cumplimiento según la Resolución 0995 de 2016 del Ministerio de Cultura, define como urgentes. Un cambio evidente ha sido el apoyo que ahora da el gobierno nacional a las iniciativas del alcalde de Bogotá. ¿será entonces que, en contra de su misión, las autoridades culturales de la nación y el distrito permitirán, aliadas como nunca antes, que avance el deterioro de notables inmuebles patrimoniales?

Un cambio evidente ha sido el apoyo que ahora da el gobierno nacional a las iniciativas del alcalde de Bogotá. ¿será entonces que, en contra de su misión, las autoridades culturales de la nación y el distrito permitirán, aliadas como nunca antes, que avance el deterioro de notables inmuebles patrimoniales en el conjunto del Hospital San Juan de Dios?

Preocupa la particular visión del patrimonio cultural que exhibe el Secretario Morales. De un lado, desconoce el papel que juega como punto de referencia e identidad de los ciudadanos y posibilidad de un futuro con memoria. Del otro, no alcanza a comprender que el San Juan de Dios es el núcleo articulador de una potente zona hospitalaria y mucho menos que es parte esencial de una operación urbanística para la mejora del centro tradicional de Bogotá .Resulta intolerable, además, que el significativo conjunto hospitalario sea para él apenas un lote que suple la necesidad de suelo para construir nuevos hospitales. Este entendimiento restringido del tema no solo tiene efectos culturales y urbanos negativos, sino que ocasionará sobrecostos. No siempre restaurar cuesta más que hacer nuevo y desechar proyectos aprobados, como es el caso del Materno, constituye indiscutible despilfarro de recursos públicos. La naturaleza de los proyectos urbanos exige que una administración diseñe y la otra construye. El camino sensato en sociedades como la nuestra, sin remedio, debería ser la restauración y reutilización de edificaciones existentes.

 

1 EZQUIAGA, José María (2011). “El Proyecto Urbano: entre la Racionalidad Limitada y la Utopía Fragmentaria” en Transformaciones urbanas sostenibles, José María Ezquiaga y Luciano González (editores). Universidad Internacional Meléndez Pelayo. Galicia: Punto&Coma publicaciones, 275 pp.

2 MARIN, Alexander. (2016). “Acabaremos las autorizaciones en Capital Salud”: secretario de Salud. El Espectador, entrevista. (http://www.elespectador.com/noticias/bogota/acabaremos-autorizaciones-capital-salud-secretario-de-s-articulo-651889) (última consulta septiembre 1 de 2016)

3 MARTÍNEZ, María Eugenia. (2016). “Un regalo inoportuno”. El Espectador (http://www.elespectador.com/opinion/un-regalo-inoportuno)

Maria Eugenia Martínez Delgado

Arquitecta, con una larga trayectoria en los asuntos del patrimonio urbano y los centros históricos. Ha incursionado en temas de planeación urbana y regional. Fue directora del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural de Bogotá (2012-2015). Dirigió la primera Maestría en restauración de monumentos del país, en la Universidad Javeriana (1998-2003). Coordinó el Plan Nacional de Centros Históricos (1992-1994), en Colcultura (1992-1994).

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