Reclamo mi derecho y el de la ciudadanía a cuestionar

9 junio, 2016 |

El problema de no pensar solo en uno, en un país como Colombia y una ciudad como Bogotá, es que puede ser decepcionante, aterrador, deprimente, y hasta sonar arrogante para muchos. Le vuelve a uno esa idea que me repetía mi viejo y mi vieja en la universidad: “hermano, dedíquese a su carrera, monte un negocio y gócese la vida, deje de andar con eso de un país donde quepamos todos.”

El lío con mucha gente, sea de extrema izquierda o extrema derecha en nuestro país; sin caer en ese absurdo de que los extremos se tocan, es que todo lo que no sea su propuesta, la califican mal, o por lo menos históricamente así ha sido, al menos los últimos 25 años. Tampoco estoy haciendo una oda al centro, que no existe, pero sí creo que ésta lógica no construye país, pero tiene sus réplicas en ciudades como Bogotá.

La política es el arte de hacer posible lo que la mayoría considera justo, el ejercicio político es la mejor terapia colectiva para lidiar con la realidad tan agobiante y doliente que nos rodea, y cuando hablo del ejercicio político me refiero al hecho de construir comunidad. El problema con hacer política en este país es que estamos acostumbrados a que aquí no se dialoga con el enemigo político; sino que se le elimina, y eso tiene que terminar. Por algo estamos en búsqueda de la solución política al conflicto armado y por eso quienes no conciben la política más allá de la eliminación del otro viven ladrando en contra de la misma.

En los pocos ejercicios de diálogo de cualquier nivel, se confunde el ser contradictor con un calificativo negativo. Sin embargo, el diálogo pasa por comprender que no tenemos que estar de acuerdo en todo, que en la política uno se acerca más a la realidad cuando es capaz de escuchar o leer al otro.

Es muy diciente por ejemplo, que la Alcaldía Mayor mandara a quitar una valla en donde se le exponía a la ciudadanía quiénes fueron los concejales responsables de aprobar en el Plan de Desarrollo la venta de  la ETB. No es una cuestión de izquierdas o de derechas oponerse a la urbanización de la Van der Hammen o de los Cerros Orientales en contraposición a la densificación de la ciudad, es de sentido común; no es de izquierdas o de derechas cuestionar una intervención única y exclusivamente policiva del Bronx, es de humanidad, simple.

El ejercicio de lo político se puede institucionalizar en espacios como la Veeduría Distrital. Esta entidad nos invita a estar pendientes de lo público (esta columna se publicó inicialmente en el blog de la Veeduría Distrital). Si las personas que se ponen al servicio del público no les gusta que les digan que están haciendo las cosas mal, en primer lugar, no han debido postularse para el cargo o no han debido aceptarlo, y, esa reacción es una clave para entender las motivaciones por las que están ahí. La politiquería empieza cuando un servidor público deja claro que su prioridad no es la gente y le molesta que lo cuestionen.

Con todo lo anterior solo quiero manifestar mi derecho. Que es el derecho de la ciudadanía en general, a criticar.

Shameel Thahir Silva

Politólogo y Magister en Estudios Políticos Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Colombia. Ciclista urbano. Enamorado de Bogotá y con ganas de servirle a su gente. Preocupado por un país en donde quepamos todxs.  Twitter: @ShameelThahir

Más vistos esta semana

Columnas populares