Peñalosa: la revocatoria que sí fue

7 julio, 2019 |

En abril de 2016, cuando apenas se cumplían 100 días de la administración de Enrique Peñalosa, ya se conocían los principales intereses de su alcaldía, en esos primeros días Peñalosa anunció que iba a desconocer los estudios para el Metro Subterráneo y que su objetivo era adelantar unos nuevos estudios para un Metro Elevado, a su vez, anunció su interés por la urbanización de la Reserva Thomas Van Der Hammen, proyecto que ha mostrado su visión y proyección para el crecimiento de la ciudad. En estos primero días y casi de manera desapercibida logró la aprobación en el Concejo de Bogotá de una medida para la fusión de hospitales en el distrito capital, también en los primeros 100 días, sin estudio alguno, anunció la venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá – ETB y le puso un valor de 2,2 Billones de pesos como estimado para su venta, el 3 de febrero ya había aplicado el primer incremento en las tarifas para Transmilenio, llevando a $2000 el pasaje en el sistema y $1700 pesos para servicios zonales, hasta fecha ya van cuatro incrementos que ascienden a $600 pesos desde que se posesionó como alcalde, el 7 de abril Juana Afanador y Carlos Carrillo, con quienes nos hicimos grandes amigos gracias a Peñalosa, destapaban el escándalo sobre el título de doctorado que nunca tuvo el alcalde. Es así como transcurridos estos primeros días, la ciudadanía respondía y las encuestadoras anunciaban la marca de su administración, según los datos de la firma Gallup el 65% de los encuestados para esa fecha creía que las cosas en la Bogotá estaban empeorando.

“En el desayuno se sabe cómo será el almuerzo”, dice un refrán popular. Con una mayoría consolidada en el Concejo de Bogotá y pese al trabajo juicioso de algunos concejales para desenmascarar las intenciones de Peñalosa, éste logra la aprobación de su Plan Distrital de Desarrollo – PDD “Bogotá Mejor Para Todos” (meses después un juez a través de una acción de cumplimento ordenaría a la administración de Enrique Peñalosa aplicar un lenguaje incluyente en su eslogan, cosa que nunca se cumplió debido a la argumentación de la administración ante el Tribunal de Cundinamarca). Este PDD se caracteriza por una visión antropocéntrica que se expresa a lo largo del documento y es explicita en la primer frase de la introducción: “La ciudad es un hábitat humano”, concepción constante en cada uno de los apartes del plan y que permite comprender la base de su modelo de ciudad, pensada para el ser humano sin reconocimiento del ecosistema y la relación estrecha con la naturaleza, pese a las intenciones de remediarlo con programas y proyectos en su PDD no hay forma ocultar la concepción transversal de su plan.

Entre los aspectos más nocivos de dicho plan se encuentran: Fusión o enajenación de la EPS Capital Salud, figura especial para combatir la “invasión” de espacio público, medida que se convertiría junto con el Código de Policía en el tormento de miles de familias que viven del rebusque, el PDD en el plan plurianual de inversiones presentó la estrategia financiera, las fuentes de financiación y la política de endeudamiento, allí aparece la solicitud para enajenar total o parcialmente la participación accionaria del distrito en la ETB, decisión que sería demandada por sindicatos y varios concejales y llevaría a que el Juzgado Cuarto Administrativo de Bogotá y luego el Tribunal de Cundinamarca, definieran que no se podrán vender las acciones de la ETB, como en su momento lo autorizó el Concejo de Bogotá, al aprobar dicho artículo en el PDD, esto debido a que se violaron los principios de participación democrática y las normas que regulan este tipo de actuaciones que comprometen el patrimonio de la ciudad.

Es así como llegamos al primer año del mandato de Enrique Peñalosa momento en cual un grupo de ciudadanos, organizaciones sociales y ciudadanas junto con sindicatos tomamos la decisión de hacer uso del derecho consagrado en la Constitución Política de Colombia llamada REVOCATORIA. La carta Política estableció los mecanismos de participación ciudadana como una facultad de interacción política en la vida democrática, dentro de estos mecanismos se creó la Revocatoria del mandato, la cual está reglamentada mediante las leyes 131 y 134 de 1994, leyes que a su vez fueron modificadas recientemente a través de la Ley 1757 de 2015, la cual disminuyó el porcentaje de firmas mínimo para presentar una revocatoria, el umbral requerido para la validez del mecanismo y la mayoría mínima para que la revocatoria sea aprobada, factores determinantes para que la revocatoria prospere, esto dado que nunca, nunca había prosperado esta herramienta de participación ciudadana en el país. Hubo quienes nos criticaron y aún lo hacen, para ellos y ellas desde el principio la revocatoria estaba condenada a fracasar, los poderes detrás no iban a permitir que este movimiento ciudadano pudiera prosperar.

El 2 de Mayo este movimiento ciudadano entregó a la Registraduría más de 700 mil firmas de apoyo al proceso de revocatoria al mandato de Enrique Peñalosa, habíamos alcanzado la primera meta en tiempo record, ya Peñalosa escalaba a los niveles históricos de desaprobación, lugar del que no se ha podido levantar y quedará como constancia histórica de lo que fue su administración. Este es, según las cifras de Gallup, el recorrido de su aprobación o desaprobación.

El éxito en el proceso de recolección de firmas y la histórica desaprobación al mandato de Peñalosa pusieron a la administración a tambalear, el susto los llevo a buscar un salvavidas, lo encontraron en el Consejo Nacional Electoral con el enérgico y curioso liderazgo (para este tema), de su presidente Alexander Vega Rocha quien solicitó a la Registraduría, supuestamente motivados por la Federación Nacional de Municipios (solicitud que nunca se conoció públicamente), los datos de los comités inscritos y aceptados y “las motivaciones que se presentaron para hacer cada una de las solicitudes”. Para el tribunal electoral se podría estar configurando un mal uso, por parte de algunos ciudadanos, de la figura de la revocatoria. Es aquí donde la conspiración en contra de la Revocatoria se empieza a gestar, Peñalosa, quien a pesar de haber asegurado en medios de comunicación que no le preocupaba la revocatoria y que no haría nada para interponerse en el proceso, nombró al jurista Humberto Sierra Porto como apoderado para ejercer su defensa.

Superados los obstáculos y en la recta final para ir a las urnas, con todas las posibilidades de superar 1´200.000 votos requeridos como umbral, hundieron la Revocatoria. Los argumentos usados por el Consejo Nacional Electoral para tumbar el proceso y salvar a Peñalosa fueron unos recibos de caja menor del comité ciudadano por la revocatoria, recibos que no vieron en casos como Odebrecht para la financiación de campañas presidenciales pero que si fueron la excusa para enterrar el proceso, ¿será que los amigos críticos de la Revocatoria tenían la razón?, los poderes detrás del alcalde, los negocios y los intereses no se iban a dejar revocar, ¿La Revocatoria no sirvió para nada?, pues bien, quiero a continuación exponer mis ideas al respecto.

Si bien, siempre tuvimos la sospecha de lo que podría ocurrir, siempre fue una posibilidad que la revocatoria fuera saboteada, enterrada o incluso desconocida, también es cierto que el proceso no encarnaba una tarea puramente administrativa o técnica, recoger firmas e ir a las urnas a secas, el proceso ciudadano de revocatoria siempre tuvo como objetivo enfrentar la política nefasta de Peñalosa, demostrar que el descontento que se manifiesta una y otra vez en las encuestas refleja la insatisfacción general de la ciudadanía, razón suficiente para realizar una revocatoria. Si bien la revocatoria no termino en las urnas, sí permitió abrir el camino a una serie de iniciativas ciudadanas para enfrentar el modelo de ciudad de Peñalosa, no como la única razón, pero si como una importante experiencia de organización social y control político a los gobernantes. Vinieron los procesos de organización autónomos de la ciudadanía para defender la Reserva Thomas Van Der Hammen, para defender la Carrera Séptima, el Parque Nacional, la marcha de los árboles en contra de la tala indiscriminada de árboles por parte de esta administración, comunidades organizadas alrededor de la defensa de los humedales o de los bosques como el de San Carlos y Bavaria, así como recientemente las expresiones ciudadanas en contra del Plan de Ordenamiento Territorial, entre otras.

Entonces, y con esto sé que hay quienes no van a estar de acuerdo pero el debate está abierto, la revocatoria no llegó a las urnas pero junto con otros procesos ciudadanos demostró la capacidad de la gente para ejercer control político, defender el medio ambiente, sus derechos y sus comunidades, desató una variedad de iniciativas para enfrentar las políticas de la administración distrital y por supuesto también desato una respuesta institucional, sectores políticos del país ya planean una reforma a la ley 1757 de 2015 para limitar la revocatoria, las consultas populares y los plebiscitos; no están dispuestos a volver a pasar el susto, ni permitir el éxito de Tasco, Boyacá que por primera vez en la historia supera el umbral y logra la revocatoria de un alcalde, o de Cajamarca con la consulta popular en contra de la minería, que prendió la mecha de las consultas populares en todo el país.

En Bogotá la revocatoria no pasó, pero encendió la mecha de una ciudadanía que empezó a ganarle la partida a Peñalosa, con una combinación de organización, defensa jurídica y falta argumentos por parte de la alcaldía, se ha derrotado el Transmilenio por la 7ma, la venta de la ETB y se ha frenado la urbanización de la RTVH. Se aproximan los últimos 100 días de la administración del “gerente” Enrique Peñalosa y solo restan dos proyectos estratégicos por derrotar, su Plan de Ordenamiento Territorial – POT y el Metro elevado que sin estudios pretenden construir; 100 días para el final de una administración que pasará a la historia como la de peor aceptación y peores resultados, para “sacar pecho” solo tiene la nueva flota de buses de TransMilenio, con la cual deja la ciudad en manos del Diesel, un listado de obras “impopulares pero eficientes” que intenta visibilizar, tristemente la reforma al sistema de salud y la red hospitalaria de la ciudad y un desprestigio político que llevó a que muchos de sus aliados lo terminaran dejando solo; al final Enrique Peñalosa se revocó así mismo y termina derrotado.

Hoy Bogotá cuenta con un movimiento social urbano capacitado para defender el Derecho a la Ciudad, así que sin importar quien gane la próxima alcaldía ya está claro que no pueden pasar por encima de la gente, de la naturaleza y del patrimonio de la ciudad, el próximo gobierno tendrá que contar con la gente, con sus necesidades y con sus propuestas, de lo contrario tendrá una férrea oposición en los estrados, en la calle y ojalá en el Concejo de Bogotá.