¿Paila Petro?

11 noviembre, 2015 |

Por: Diego Laserna

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No creo que Gustavo Petro haya hecho una buena alcaldía. Que haya tenido cinco secretarios de gobierno, seis directores de la Uaesp, cuatro gerentes de Transmilenio y tres secretarios de Movilidad es apenas una muestra de su incapacidad de construir un equipo, de ejecutar y de hacer las transformaciones que su ambicioso discurso siempre prometió. Aunque él lo niegue en cada oportunidad que tiene, el acelerado crecimiento del pesimismo de los bogotanos es reflejo del caos de su administración y de la ciudad.

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Sin embargo, por más vacías que hayan sido muchas de sus promesas sería un grave error barrer con su administración como si nunca hubiera sucedido y fuera un mal recuerdo y punto.

Para empezar, varios de los debates teóricos que planteó su alcaldía son importantes y continuarán en la agenda de esta ciudad por muchos años querámoslo o no. Por ejemplo los tres ejes de su plan de desarrollo: el fortalecimiento de lo público, combatir la segregación social y combatir el cambio climático son objetivos que hasta sus más acérrimos contradictores reconocen hay que perseguir.

Pero más allá de lo teórico también hay varias iniciativas concretas que vale la pena preservar y defender así sean susceptibles de mejorar. Bien haría Enrique Peñalosa por comenzar diciendo no qué va a cambiar de la alcaldía de Gustavo Petro sino que va a mantener y mejorar.

Las diez principales iniciativas de la Bogotá Humana que vale la pena continuar son las siguientes

La dignificación del trabajo de los recicladores: en medio del desastre del cambio de modelo de basuras quedó una lección crucial para Bogotá. Los recicladores prestan un servicio muy valioso para la sostenibilidad de la ciudad en condiciones paupérrimas y el distrito debe hacer todo lo posible para mejorar su calidad de vida. Hoy la Uaesp les reconoce a los recicladores un pago extra entre más material lleven a las bodegas. Aunque se puede hacer mucho más para dignificar su trabajo, este es un primer paso simbólico y valioso.

Cerrar la plaza de toros: el toreo es una práctica que la gran mayoría de los bogotanos encuentran cruel. Durante décadas el silencio alrededor de esta actividad llevó a que diversas maneras el distrito apoyara un espectáculo que difícilmente tiene réditos sociales que justifiquen una inversión pública. Petro, por las razones que sea puso el tema sobre la mesa y se opuso a que se siguieran celebrando corridas en la Plaza de Toros de la Santa María.

Los carriles exclusivos para buses: la única forma en que la movilidad en Bogotá puede mejorar es que la gente prefiera usar el transporte público que el privado. Para que eso suceda es critico darle prioridad al transporte público y ofrecer un servicio de calidad. Los carriles exclusivos para buses en la carrera 7ma, la carrera 15, la calle 72 entre otros son un paso hacia ese objetivo. Hay que mejorar el control sobre los vehículos particulares que lo usan pero por lo menos ya se arrancó.

40 x 40: el principal reto que tiene la educación pública bogotana es alcanzar la jornada única que le permita a los estudiantes de estas instituciones permanecer en el colegio ocho horas diarias. Como no hay suficientes colegios en Bogotá para recibir a todos los estudiantes durante ocho horas, el gobierno de Petro inició un programa que se llama 40×40 que le permite a los estudiantes de colegios públicos completar las ocho horas de estudio con complementos de arte, danza, teatro y otras actividades artísticas y deportivas. No es el ideal pero es un paso valioso para mejorar la calidad de la educación que reciben los niños bogotanos.

Camad: los Centros de Atención Movil a los Drogodependientes son una iniciativa del gobierno Petro para tratar el tema de las drogas como un problema de salud pública y no exclusivamente como algo criminal. En estos centros hay profesionales en psiquiatría, psicología, medicina y enfermería, para prestar atención a los adictos y ayudarlos a tener mejores condiciones de vida y ojalá superar su adicción. El programa ha sido reconocido por organizaciones multilaterales y es un esfuerzo para modernizar la forma que como sociedad tratamos el tema de venta de drogas y trato a los adictos.

La Séptima Peatonal: a pesar de muchos problemas y demoras la apuesta del alcalde por volver la carrera séptima un espacio peatonal por fin parece dar frutos. Los comerciantes en su usual posición conservadora y cerrada protestaron y se quejaron hasta el hastío pero Petro cumplió con sacar los carros de una vez por todas de la séptima entre la Avenida Jiménez y la Plaza de Bolívar. El impacto urbanístico es evidente, gente caminando, música y ajedrez reemplazaron el ruido y el smog. Así debería ser una parte sustancial del centro de Bogotá.

Eliminación de las zorras: durante décadas las carretas con caballos que los recicladores usaban para recoger materiales fueron un elemento cotidiano del paisaje bogotano. Con tropiezos peros y errores Petro logró acabar esta practica y hoy ya no hay caballos involucrados en las actividades relacionadas al reciclaje. Por supuesto está bien acabar con el maltrato animal pero el reto real es formalizar el trabajo de los recicladores, eso sigue pendiente.

Inclusión de la comunidad LGBT: aunque Petro no inició esta iniciativa sí le dio un gran impulso. Durante su administración se ha vuelto común ver funcionarios LGBT de alto nivel, se creó la subdirección para asuntos LGBT en la Secretaría de Integración Social y se ha empezado a tratar el tema de la orientación sexual de manera abierta en colegios y en Canal Capital. Este tema no puede seguir siendo tabú, cada vez más bogotanos y sobre todos los niños deben saber que las personas son absolutamente libres de escoger su orientación sexual. El distrito debe seguir jugando un papel importante en que sea así.

Mínimo vital de agua: ningún bogotano debe quedarse sin un mínimo de agua por falta de capacidad de pago. Petro inició este programa que le ahorra alrededor de 8.000 pesos a los bogotanos de estrato uno y 16.000 a los de estrato dos. Unas cifras relativamente pequeñas pero que simbolizan que el acceso a un mínimo de agua es un derecho humano y que el distrito lo debe garantizar.

Territorios Saludables: este programa tampoco se lo inventó Petro pero si lo sacó del anonimato. Su objetivo es hacer de la salud pública un arma contudente para prevenir enfermedades y no esperar a que la gente se enferme para atenderla. Para lograr este objetivo la Secretaría de Salud envía equipos con médicos, enfermeras y auxiliares a visitar casas, colegios y hasta ancianatos para identificar problemas de salud en los pacientes antes de que estallen. Además este programa es una gran forma de reducir costos y construir capital social.

Estas no son todas las cosas que hay que rescatar de la administración Petro y las que hay que criticar las hemos oído una y otra vez, el punto simplemente es que no aprender nada de los últimos cuatro años sería un grave error no solo para Peñalosa sino para Bogotá, que no aguanta más errores.

Combo 2600

El Combo 2600 un grupo de jovenes comprometidos en volver Bogotá más justa y agradable a través del conocimiento profundo de la ciudad y la acción colectiva. http://combo2600.com/

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