Movilidad urbana en las bases del Plan de Desarrollo

21 julio, 2015 |

La clave del éxito de estas ambiciosas políticas públicas está en la financiación. Las bases del plan no incluyen el detalle de las inversiones específicas en movilidad urbana desde el nivel nacional

Las bases del Plan de Desarrollo 2014-2018 publicadas por el DNP reconocen la importancia de las ciudades como motor de desarrollo, y claves para lucha contra la pobreza y la protección ambiental.  En este sentido, reconoce el papel de la movilidad urbana y refuerza políticas con una tradición de más de 10 años continuos.  La meta trazada es ambiciosa: incrementar la participación de viajes en transporte público y no motorizado  de 27% a 40% (Página 168). Esto sólo es posible si el transporte público es de calidad,  se da real prioridad a los viajes a pie y en bicicleta, y se integra el desarrollo urbano denso y mixto.

Las bases del plan proponen como productos la habilitación de 395 km adicionales de infraestructura para sistemas de transporte urbano  (incremento de 76%) y 13 espacios intermodales (incremento de 42%), así como múltiples políticas públicas.  Tal vez la más interesante de todas es la revisión del principio de “autososteniblidad”, mediante el cual se obliga al transporte urbano a financiar los equipos y su operación con la tarifa al usuario. Las bases del plan sugieren apoyo financiero para cubrir costos de capital en equipos, especialmente de tecnologías más limpias (GNC, híbridos, eléctricos).

También se mencionan mecanismos para mejorar la calidad (planes de acción con sistemas en operación), densificación de corredores de transporte público, planes de movilidad, prioridad a transporte no motorizado, estrategias de gestión de la demanda y avances en educación y cultura ciudadana.  En este sentido el plan es bastante consistente con las ideas prevalentes en movilidad sostenible (ver por ejemplo el Reporte de Asentamientos Humanos de ONU-Hábitat o el Reporte de la Nueva Economía Climática).

La clave del éxito de estas ambiciosas políticas públicas está en la financiación. Las bases del plan no incluyen el detalle de las inversiones específicas en movilidad urbana desde el nivel nacional. Será necesario hacer claridad sobre el valor de estas inversiones (incluidas las del Sistema Integrado de Transporte Público con metro en Bogotá).  El plan sí avanza en ideas de cargos para gestión de la demanda de vehículos privados: cargos de estacionamiento y de congestión; y sugiere captura de valor por desarrollo inmobiliario, las cuales serán muy útiles.  La implantación de la sobretasa a estacionamiento propuesta (hasta por dos pasajes de transporte público, equivalente a 3,600 pesos en Bogotá) ya ha recibido rechazo por parlamentarios, y a pesar de sus bondades tendrá un tránsito difícil en el Congreso.

Es una pena que la propuesta del ley del Plan de Desarrollo haya dejado de lado el recurso más directo (y verde): aumento de sobretasa a los combustibles.  La coyuntura de baja de precios internacionales de los combustibles era favorable –se podía aumentar la sobretasa, sin afectar el precio final. Pero no fue así, porque existe la percepción que el precio de combustibles afecta todos los precios, cuando sólo tiene un impacto de 2.9% en el índice de precios al consumidor. Perdimos una buena oportunidad.

Las bases del plan también insisten en el desarrollo de autoridades únicas de transporte, más allá del ámbito municipal y establece una comisión intersectorial de los Ministerios de Vivienda, Transporte, Cultura, Hacienda y DNP, para coordinar acciones (no seguir haciendo viviendas aislados, por ejemplo).  Estos avances institucionales son muy importantes, más allá de las inversiones que se realicen.  La tarea es grande; las bases del plan son sólidas y bien intencionadas.  La Ley del Plan permitirá instrumentar estos elementos.

Darío Hidalgo

Dario Hidalgo es el Director de la Práctica de Transporte del Centro WRI Ross de Ciudades Sostenibles. WRI trabaja con instituciones multilaterales, gobiernos nacionales y locales en México, Brasil, Colombia,Turquía, India y China (www.wri.org). Es Ingeniero Civil de la Universidad de los Andes, Bogotá, y Doctorado en Planeamiento de Transporte de la Universidad Estatal de Ohio, EEUU. Tiene 25 años de experiencia en transporte urbano, como funcionario público y consultor para diversas agencias gubernamentales y organismos internacionales.Ha asesorado gobiernos locales en planeamiento e implantación y mejoramiento de sistemas de transporte en Latinoamérica, Asia y África, y ha ofrecido cursos de formación en 20 países. Fue Director del Proyecto Metro y Subgerente de TRANSMILENIO S.A.

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