Me siento gorda y nerviosa de tanto twitter

4 junio, 2016 |

 

Hace unos días estaba muy concentrada trabajando, cuando una amiga empezó a enviar noticias por whatsapp. El alcalde Calzones necesitaba que le subieran el sueldo, porque gana muy poquito y no le alcanza, Salud Hernández tenía muerto el celular y a Miguel Nule le dieron casa por cárcel por estar gordo y nervioso. En ese momento el tecleo frenético de mis compañeros se vio interrumpido por una carcajada. Era el colmo, ¿qué le estaba pasando al país?

Mi jefa se me acercó y con tono de reproche preguntó: “¿qué pasa Stephanía?” Le respondí con una mirada profunda, llena de sentimiento: “Me siento gorda y nerviosa, además gano muy poquito y no me alcanza”. Mientras lo decía pensaba “¡Cállate, cállate!”, “¿Y si funciona?”

Ella me veía incrédula mientras se alejaba, dándome  así espacio para continuar con mis lecturas. Me puse a pensar cómo la indignación se toma las redes sociales, indignación que en algunas partes del mundo se materializó en grandes movilizaciones, acampadas, en las calles. En Colombia un intento de movilización espontánea se vio en agosto de 2013 con el paro campesino. Las agresiones de la fuerza pública a los manifestantes indignaron a la ciudadanía, y se logró que se movilizara incluso sin conocer las razones de fondo que llevaron a la digna y justa lucha campesina.

Después de esa chispa,  ojalá me equivoque por culpa de mi mala memoria, la indignación de la ciudadanía no sale de las redes sociales. Las declaraciones de Calzones fueron muy comentadas, Miguel Nule fue TT, Venus Albeiro después de entregar a la ciudad en bandeja de plata desconociendo las directrices de su partido, también lo fue. Sin embargo, a la “hora del té” el pasado lunes mientras se votaba el Plan de Desarrollo, fuimos pocos los que estuvimos presionando.

Aunque no se trata de acciones increíbles como la Acampada Sol del #15M, que dio a conocer a Pablo Iglesias y fue la cuna de Podemos, también sirvió, como dice mi abuela, para tres cosas (las tres cosas son: nada, nada y nada), porque los españoles terminaron eligiendo a Mariano Rajoy. Bueno, ese no es el caso, a lo que voy es que nosotros tenemos la capacidad de hablar de todo, tenemos la solución a todo, pero no actuamos; nos quejamos pero no hacemos nada y las redes sociales nos ayudan en eso.

Ahora, súmele que nos creemos súper alternativos y buscamos formas alternativas de movilizarnos, el tema es que en momentos clave estamos discutiendo sobre las arcaicas formas de protestar, criticando a quienes lo hacen, mientras nos quedamos en la comodidad del hogar. Entonces, sabemos de todo, no hacemos nada, nos indignamos y criticamos a los que si hacen y nos creemos novedosos.

Llevamos en ese círculo vicioso mucho tiempo, donde nuestra rabia se manifiesta en 140 caracteres, arrobas y numerales, en fotos con cartelitos y profundos análisis para el Facebook y pare de contar. No nos digamos mentiras estar pegados desde las 7:00 p.m. un día cualquiera con otras personas, trinando sin parar hasta subir una tendencia y mantenerla, no ha logrado mayores resultados, no es una forma efectiva de presión social. Funciona si es complementaria de la movilización social en las calles.

Mientras salimos de ese círculo vicioso me seguiré sintiendo gorda por estar pegada a un computador trinando fuertemente, nerviosa porque creo que estoy haciendo audaces críticas y me persiguen, cuando realmente gano muy poquito porque la presión se queda entre pájaros y muros.

 

 

Stephanía Pinzón Hernández

Licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Máster en Derecho con Perfil Investigativo de la Universidad Nacional de Colombia. Estudios en comunicación política en la Universidad Complutense de Madrid. Integrante de la Revista Hekatombe.

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