Los bogotanos y su distancia de la guerra

29 septiembre, 2016 |

Hay gente a la que no le queda fácil ver los cambios que el nuevo acuerdo de paz puede traer. Quizá los cambios se darán en regiones muy alejadas a nuestra fortaleza capitalina, aquí en las nubes. Quizá la pólvora estalla muy lejos y no la alcanzamos a oler, quizá los niños lloran muy pasito y no los podemos oír.

¿Se imagina que este acuerdo incidiera directamente en nuestro egocentrismo bogotano? ¿Que la guerra se viviera acá?  ¿Que los diálogos no se hubieran hecho en Cuba, que se hubieran hecho en Corferias?

Hay gente que no se preocupa por los cambios que traerá el acuerdo de paz, quizá porque se darán en regiones muy alejadas a nuestra fortaleza capitalina, aquí en las nubes

No me malentienda, no le estoy deseando a la ciudad cilindros bomba, ni desplazamiento forzado ni mucho menos, en un esfuerzo de imaginación equipare la guerra con las tragedias que vivimos aquí, en el asfalto. Inseguridad, riñas e inclusive el mal tráfico. Imagínese que pudiéramos darle tregua a este tipo de cosas. ¿Suena más interesante, no? Eso sí, sería más complicado, tendríamos que sentarnos a hablar con los ladrones, con su vecino, con el conductor de bus público que cierra a los demás y con los miles de bogotanos que usan cada día un automóvil para vivir  con supuesta normalidad.

Ahora, después de estos hipotéticos diálogos y acuerdos pasaríamos a tomar la misma decisión, pero como país. ¿Apoya usted el acuerdo final para terminar los conflictos ciudadanos y construir una paz estable y duradera? Le preguntarían a todo el país.

Publicarían una extensa lista de acuerdos, punto por punto y tema por tema. Quizás en estos acuerdos tendríamos que ceder, no sé cómo, pero algo tendríamos que entregar a los ladrones para que dejen de ser ladrones, algunas convenciones tendríamos que hacer con el vecino para no tener que discutir constantemente por x o y motivo y el tráfico tendría ciertos acuerdos para que deje de ser el caos cotidiano que es actualmente.

Aquí es donde quiero plantear mi punto. Haga el último esfuerzo de imaginación, suponga que al resto de país le muestran acuerdos que ellos no entienden porque no viven acá o creen que no son necesarios, pues ellos no lo padecen. Para qué moderar el uso de automóviles si en las veredas,  a duras penas, hay uno. Para qué votar por algo que al parecer no les afecta. ¿Por qué aceptar mediaciones con ladrones que no los roban a ellos?

El resultado podría ser el triunfo del no, los acuerdos se cancelan y todo vuelve a quedar como antes. Sin acuerdo  usted tiene que seguir viviendo en una ciudad donde sigue ocurriendo todo lo malo que se trató de remediar. Todo porque los habitantes de otras regiones del país no fueron capaces de mirar más allá de su entorno inmediato y darse cuenta que hacen parte de una porción de tierra mucho más grande y que todo, absolutamente todo lo que sucede allí los afecta directa o indirectamente.

La paz no es una estación climática a la que se entra y se sale. La paz es una mentalidad, la paz exige renunciar a nuestro egoísmo e inclusive a beneficios individuales por el bien de nuestra comunidad.

José Alejandro Catama Castaño

Estudiante de Comunicación Social, estudiante de fotografía, estudiante de escritura y estudiante de cine. Estudiante así le entreguen el diploma, estudiante hasta que muera. Vive en Bogotá y es más inteligente en Facebook que en Twitter.

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