La senda ambiental de la nueva administración bogotana: grandes avances y algunas dudas

17 junio, 2015 |

Toda acción de mejoramiento ambiental de Bogotá incide en el equilibrio de la región

Los avances ambientales que ha tenido Bogotá en los últimos cuatro años, deben reconocerse. La capital conforma un ecosistema inescindible con su región; la suerte de ambas está ineluctablemente atada.

Bogotá, en su proceso de expansión urbana, siempre ha sido un pulpo que se engulle todo aquello que encuentra a su paso; de allí la existencia de numerosas localidades, que ayer eran municipios, con sus propias identidades. La relación Bogotá/Región Capital es difícil pero necesaria; la gran ciudad siempre va a requerir oxígeno, agua, alimento, suelo y energía. Y, en forma inexorable, siempre va a dejar todo tipo de desechos: vertimientos, residuos sólidos, emisiones atmosféricas, sin desconocer que la ciudad ofrece a los habitantes de los municipios vecinos posibilidades de empleo, educación y generación de riqueza.

Por ello es importante para la sostenibilidad del ecosistema regional la preocupación de la capital, gobierno y ciudadanía, por un uso eficiente de agua y energía, aprovechamiento de residuos sólidos y descontaminación del aire para minimizar el impacto sobre su entorno. Toda acción de mejoramiento ambiental de Bogotá incide en el equilibrio de la región.

El agua es hoy un elemento ordenador del territorio distrital; su cuidado y descontaminación benefician los municipios aguas abajo; el agua que ahorra una familia o una industria, le alargará a la capital el tiempo de buscar nuevas fuentes. Los predios que el Distrito Capital adquiera y cuide en áreas estratégicas de fuentes abastecedoras, garantizarán servicios hidrológicos; un mejor manejo de aguas residuales, beneficiará la agricultura y el tratamiento de agua potable en los municipios cuenca abajo. Algunas decisiones generan discusión, como la no venta de agua en bloque por fuera de los perímetros urbanos, que toca intereses económicos y produce malestar, por lo que es necesaria la concertación con las entidades territoriales.

El agua es hoy un elemento ordenador del territorio distrital; su cuidado y descontaminación benefician los municipios aguas abajo

Esta política se acompasa con la de densificación, que además busca garantizar el derecho a la ciudad a los sectores más pobres; ambas buscan detener el proceso de conurbación que ha ido devorando la Sabana y que es el correlato del vaciamiento del centro ampliado.

También los kilovatios que las familias o industrias de Bogotá economicen, implicarán menos presión sobre las fuentes hídricas para generación de electricidad.

Capítulo aparte merece el manejo ejemplar del tratamiento y aprovechamiento de residuos sólidos en materia de inclusión social, democracia económica y sostenibilidad de la ciudad. Cada tonelada menos que se disponga en Doña Juana, le comprará tiempo a Bogotá para buscar suelo para un nuevo relleno.

La política de movilidad, con elementos como el metro y la incorporación de vehículos eléctricos de transporte masivo, por ejemplo, tendrá un importante efecto en la calidad del aire de toda la Sabana

La política de movilidad, con elementos como el metro y la incorporación de vehículos eléctricos de transporte masivo, por ejemplo, tendrá un importante efecto en la calidad del aire de toda la Sabana.

Sí queda una pregunta acerca de la opinión del Grupo de Energía de Bogotá acerca del Proyecto El Quimbo, acometido por su socia en la empresa de Energía de Bogotá, la transnacional EMGESA, por el gran impacto socio-ambiental ocasionado en el Río Magdalena y las comunidades aledañas.

Sigue vigente también una deuda relacionada con contaminación visual, problema que sigue, no sólo sin solución, sino en franco deterioro.

Quien llegue a ocupar el Palacio Liévano deberá dar continuidad a las muchas buenas acciones ambientales de esta administración y a ser más contundentes en casos como los dos últimos mencionados; ello es inaplazable para la sostenibilidad regional y la sobrevivencia de Bogotá.

 

Claudia María Buitrago

Abogada de la Universidad de Caldas, Especialista en Instituciones Jurídico-Políticas y Derecho Público de la Universidad Nacional de Colombia, Magíster en Ciencia Política de la Universidad de los Andes, estudiante del Doctorado en Ciencias Ambientales de la Universidad del Valle. Experiencia en gestión pública en sectores como Cultura, Turismo, Ambiente, Agua Potable, Contratación, Transparencia.

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