Dos obras de Medellín en Varasanta: #estamosdeFesta

28 marzo, 2016 |

Dentro del homenaje al fallecido director de Hora 25, Farley Velásquez, el #festa programó en la sala del Teatro Varasanta dos piezas singulares en la recta final de la pasada semana de teatro.

Sólo ella

Malas Compañías – Danza contemporánea – Dirección: María Claudia Mejía

En la noche del 23 de marzo, con sala llena, un hombre y tres mujeres forman una constelación de cuerpo y luz en un cuadrado. Al principio podría evocar un gimnasio o una sesión de entrenamiento físico. Pero todo se transforma.

Se juega discretamente con las luces y construyen imágenes muy elocuentes con sus cuerpos. Las bailarinas se presentan, el bailarín; hablan, se presenta la vestuarista, viste a los ejecutantes. El montaje plantea la pregunta sobre la voz del cuerpo de los danzantes. ¿Deben hablar? ¿Deben narrar? ¿Cómo evitar caer en la anécdota?

La expresión de sus rostros se integra a la palabra; dicen sus biografías: trabajo, oficio, vida, presencia. Se prueban, por turnos, solos ante un doble público: sus compañeros son espectadores.

Esta pieza es honesta y orgánica, la ejecución es impecable; su contenido es sencillo, sin pretensiones, bordea la ingenuidad. Hay equilibrio en el espacio y la imagen.

Milonga, la coreógrafa, mueve un zapato: reubica un cuerpo: silencio, el público suena, la calle, los vecinos, cantos de iglesia. Una dramaturgia en acción, en espacio y movimiento.

solo ella

Foto: cortesía Corporación Colombiana de Teatro

 

Macbeth: nada es sino lo que es

Hora 25 – Teatro – Dirección: Carola Martínez Bandera

Hombres armados que fuman, policía que hace ruido sin poner orden. No hay ley, hay amos y jefes. Brujas que predicen el reinado de alguien sobre este caos, por la muerte. Se cumplen todos sus vaticinios.

La adaptación del texto y las referencias a la mafia son acertadas. El trabajo de habla de los actores es impactante. Las imágenes, potentes. Las brujas, aunque un poco estridentes en sus voces, bien construidas.

El mundo de la mafia se mezcla con el del comercio, con la moda, con el arte. Lo impregna todo, lo corrompe. A lo largo de la pieza se ven personajes definidos, caracteres bizarros, personas, que juegan el juego del poder y no pueden ganar. Nadie gana.

Hay momentos pesados, se cae al vacío. La mezcla de estos elementos es como una voz sin eco, la voz de los conflictos armados.

La obra interpela esta realidad cotidiana. La historia de luchas por el poder a toda costa está vigente.

¡Un brindis a la memoria Farley Velásquez!