De monotemáticos y cicatrices sexys

24 mayo, 2016 |

Empiezo estas líneas confesando que la gente monotemática me aburre, los hombres que solo hablan de fútbol son tediosos, así como los que solo hablan de política o revolución y más cuando lo hacen como estrategia de conquista: “hola, soy comunista, tengo una puñalada” mientras se acaricia su linda barba, aunque sean detalles que enamoran, por lo menos en mi caso, sobretodo esas cicatrices sexys, el que sean reiterativos les quita cualquier cosa interesante que puedan aportar.

Pues eso mismo me está pasando a mí, me volví monotemática, solo puedo pensar en  Bogotá. Estoy hablando de… la verdad no puedo hablar de otras cosas, todo me lleva a lo mal que esta mi ciudad. Me convertí  en lo que he criticado por tanto tiempo y la verdad esto me deprime, más.

Las tres columnas que he escrito para ImaginaBogotá.com son acerca de lo mismo, Peñalosa. Esta vez tenía la intención de hablar sobre la forma en la que me impactó la campaña latinoamericana #MiPrimerAcoso y cómo a través de ella me di cuenta de que estaba naturalizando el machismo, y cómo está presente al hablar con amigos, en el bus, en el trabajo, en todas partes. Pero no pude.

Esta semana decidí no estar pendiente de lo que sucedía en Bogotá, pero es imposible dejar pasar temas tan importantes como que la Bogotá Mejor para Todos pretenda bloquear la construcción de la nueva cinemateca distrital, la privatización de hospitales públicos, su ofensiva youtuber, que no pase la Vuelta Colombia por Bogotá, por la CAPITAL, que use el presupuesto de Bogotá para hacerle homenajes a golpistas, o que evite que la ciudad se prepare para el post-conflicto o que no disimule que le es servil a Uribe, que esté eliminando el mínimo vital de agua.

Ver en redes y en las calles a la ciudadanía movilizada contra la venta de la ETB, contra la privatización de la Distrital, por la Cinemateca, por refrigerios escolares dignos, por la salud, pone sobre la mesa el afán de Peñalosa por entregar la ciudad al mejor postor, sin importarle si termina o no su mandato.

Me pregunto dónde están los que votaron por semejante infame, hace un tiempo no veo carros con las calcomanías azules que decían con orgullo que recuperarían Bogotá. Hace un tiempo no veo a los furibundos que decían que todo era culpa de Petro.

Por lo menos cuando un hombre monotemático ve que me estoy aburriendo, se sube la camisa para mostrarme la cicatriz  y recupera mi atención, pero no puedo hacer lo mismo. Las únicas cicatrices que tengo hasta hoy, son las de un corazón roto que está perdiendo a su amada ciudad y las de un ego herido por su impotencia ante la debacle.

 

 

 

Stephanía Pinzón Hernández

Licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Máster en Derecho de la Universidad Nacional de Colombia. Estudios en comunicación política en la Universidad Complutense de Madrid.

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