De la protesta a la propuesta: ¿Transmilenio tiene solución?

18 febrero, 2016 |

Por : Valeria Parra

Disturbios en Transmilenio”, “Se complica situación de orden público en Soacha por bloqueos en TransMilenio” fueron algunos de los titulares de noticias del 10 y el 12 de febrero de este año. Lo que el alcalde Enrique Peñalosa calificó como “terrorismo con fines políticos”, para otros sectores no era más que la reacción de usuarios inconformes con el servicio que parece no dar abasto con las necesidades de casi dos millones de personas que utilizan el sistema a diario. Al final de las protestas solo quedaron detenidos y personas heridas, además de los daños que sufrieron los articulados y estaciones. Pero, ¿existe alguna solución a los problemas de Transmilenio? ¿Es posible pasar de la protesta a la propuesta?

Pensando en esto, el Combo 2600, un grupo de jóvenes interesados por transformar Bogotá, invitó este 16 de febrero al ingeniero y empresario Guillermo Ramírez. Él es el autor de una propuesta que se hizo viral a finales del 2015 a través de un video llamado: ¿Por qué no funciona Transmilenio?

Así, este martes, en un pequeño salón del Café Innovo, en Chapinero, Ramírez expuso lo que él llama “la versión 2016” del “Transmilenio lógico” que introduce nuevas ideas a la propuesta que se volvió viral. Luego de preguntar quién usó Transmilenio para llegar a la tertulia y encontrarse con solo cuatro personas que levantaron la mano, mientras muchas susurraban que igual lo usaban a diario, Guillermo Ramírez arrancó con su presentación que describía un modelo basado en 5 principios:

1. El modelo se basa en un movimiento diástole en la mañana y otro sístole en la tarde. En este caso, el sistema de transporte funciona como un sistema circulatorio que permite el flujo de las personas, en las mañanas hacia el corazón y en las tardes hacia la periferia.

2. En cada puerta sólo debe funcionar una ruta.

3. Desde cada portal deben salir buses para dos destinos únicamente.

4. Se necesitan rutas expresas y conectoras.

5. El sistema requiere de una nomenclatura más fácil.

Este profesor, padre y abuelo se refirió además a muchos de los problemas que todos identificamos en el sistema: buses llenos y otros vacíos, todos en la misma dirección pero ninguno nos sirve para nuestro destino, estaciones congestionadas y luego de esperar y esperar para intentar subirnos a algún bus en el que quede espacio, se desata la ira de los usuarios. Por eso Ramírez, sin valerse de técnicas avanzadas de investigación, con recursos propios y de sus estudiantes, y sobre todo con ayuda de su experiencia como usuario del sistema, propuso un modelo que él define como simple: de cada estación deben salir 5 rutas expresas que paran, también, cada cinco estaciones. La clave para que los buses no se crucen, ni retrasen la movilidad cada vez que paren y arranquen, está en que salgan alineados y en que ninguno pare en la misma estación que otro: “sí, sería como un metro, pero no se lo digan a ya saben quién”, señaló Ramírez entre risas.

Ramírez, con ayuda de su experiencia como usuario del sistema, propuso un modelo que él define como simple: de cada estación deben salir 5 rutas expresas que paran, también, cada cinco estaciones.

Es decir, del Portal del Norte saldrían las rutas 1, 2, 3, 4 y 5. La 1 pararía en Toberín, la 2 en Cardio Infantil, la 3 en Mazurén, la 4 en Calle 146 y la 5 en Calle 142. Después de la primera parada, cada bus volvería a detenerse cada 5 estaciones, por lo que el bus 1 volvería a parar en la calle 142; la ruta 2 en Alcalá y así sucesivamente hasta llegar al Portal del Sur, por ejemplo. Además de estas rutas expresas, el sistema también tendría unas “rutas enhebradoras” que pararían en todas las estaciones y le permitirían a los usuarios llegar a su destino. ¡Sí! Parece un poco confuso, pero en la práctica no lo sería, afirma Ramírez.

Al finalizar la presentación, un joven sentado en primera fila preguntó con tono insolente: “¿usted no se siente responsable por lo que pasó la semana pasada? ¿No cree que muchos de los que protestaron vieron su video? ¿Dónde está el rigor científico de su propuesta?”. Era de esperarse, un tema como Transmilenio caldea los ánimos en cualquier lugar. Ramírez respondió sus preguntas y varios asistentes lo aplaudieron en señal de apoyo, no solo por el modelo, sino por atreverse a proponer algo, por pensar en una solución en lugar de quejarse.

Incluso Leonardo Cañón, Director de Operaciones de Transmilenio, presente en la tertulia, aplaudió el esfuerzo de este ingeniero y aseguró que lo recibiría en esta nueva fase de reinvención del sistema. Y es que al consultar con expertos queda claro que el modelo de Ramírez no es perfecto: “es muy bueno lo que dice, seguro hay cosas que aplican, pero no es tan simple ni eficiente como lo propone. No tiene en cuenta variables tan complicadas como la financiera y la contractual, o detalles como el aumento del número de transferencias o que no es el mismo número de personas el que se moviliza desde cada portal”, señala Felipe León, ingeniero civil de la Universidad Nacional. Pero tampoco se pueden desconocer estas iniciativas ya que, mientras el metro siga dependiendo de la voluntad política e intereses particulares, tenemos que tratar de mejorar TM, ya que como dijo el mismo Ramírez “es lo único que hay”.

Fundación Ciudad & Transporte

La Fundación Ciudad y Transporte es una organización creada en 2013 en Bogotá, con el objetivo de aportar de manera crítica a las discusiones sobre movilidad vial en la ciudad. Ha capacitado a más de mil conductores como “Taxistas Responsables”, y alberga el Grupo de Investigación en Agentes Viales.

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