De la paz y Peñalosa

12 octubre, 2016 |

Hace unos días cuando decidía entre ir de pie en el bus o ir de pie en el TransMilenio pasó junto a mí un muchacho simpático, medio calvito pero con una barba bonita. Además de eso, me llamó la atención que llevaba en la maleta un botón del SI. Lo primero que pensé fue ‘la paz es linda, linda’.

El tema de la paz me quedó sonando otra vez en la cabeza. Después de las lágrimas por la ‘plebitusa’, la descarga de rabia en Facebook, no podía dejar de pensar en la paz. El sol iluminó los cerros y me pregunté ¿qué le pasa a Bogotá? Pues además del dilema del transporte todos los días, la amenaza de destrucción de los cerros y la Van der Hammen, y el hecho mismo de que Peñalosa sea alcalde, los resultados de la capital en el plebiscito no fueron tan contundentes como esperaba.

Ya en el TransMilenio, sin tener de dónde agarrarme, en esa masa amorfa de personas agotadas que distraen su aburrida rutina con el celular, se me ocurrió que todo sería diferente si Peñalosa no fuera el alcalde.

Si en este momento alguien como María Mercedes Maldonado, Clara López, Guillermo Alfonso Jaramillo o el mismo Rafael Pardo fuera alcalde otro gallo cantaría, la paz habría sido una fiesta, pólvora, conciertos, la actividad cultural para celebrar estaría en todo su esplendor. Claro cada uno a su manera, Pardo es demasiado serio como para levantarse la bata, así sea por la paz.

A diferencia de esta administración que solo se pone de acuerdo para hacer jornadas de limpieza de puentes peatonales y postes (eso se lo reconozco al joven Miguel Uribe, ese muchacho sí que esta empoderado con el tema de los postes limpios), una administración realmente comprometida con la ciudad habría salido a la calle a respaldar los acuerdos con las FARC, estaría gritando consignas en la movilización del 5 de octubre y ya habría enviado un mensaje de apoyo a la mesa con el ELN.

Veo a una María Mercedes en tenis, con cachucha, con su equipo y feliz aplaudiendo la firma de los acuerdos en Cartagena, a un Guillermo Alfonso Jaramillo con su camisa de azul, jeans, acompañado de Pink y Floyd caminando por la carrera séptima diciendo SI a la paz. A Clara López con una blusa amarilla analizando los acuerdos y el papel de la ciudad en ellos. A Rafael Pardo, haciendo alguna cosa, no sé qué, algo… a diferencia de Peñalosa que no hace nada.

En cambio en Bogotá tuvimos algunos desafortunados trinos del alcalde. O sea.

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A pesar del supuesto compromiso con la paz, el alcalde y su equipo asumieron una postura al mejor estilo de Germán Vargas Lleras, tratando de no quedar mal con nadie, ni con el presidente Juan Manuel Santos, ni con su buen amigo Álvaro Uribe Vélez.

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Foto: El Tiempo.

 

 

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Foto: Semana.com

 

 

Por culpa de ese plan Vargasllerista la principal perjudicada fue la ciudad y la pasividad que asumió frente a la paz, siempre se necesita de ese impulsito de acciones concretas y más de una administración que tiene por lema “Bogotá Mejor para Todos”. Claro, no soy tan ilusa como para esperar mayor compromiso de Enrique con la ciudad, pero esa actitud tibia ya raya en el descaro.

Aunque si nos ponemos a pensar, por más convocatoria que haga, por más que lo intenten madurar en popularidad a punta de periódico,  por más videos que haga su Distrituber, ni siquiera con sus trinos de porrista adolescente, él lograría llenar un cuarto de la Plaza de Bolívar, a diferencia de su antecesor que la llenó más de una vez y sin medios de comunicación aliados.

Hablando de eso, sería bueno que El Tiempo le bajara a la lambonería con Peñalosa, ya es demasiado obvia.

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Stephanía Pinzón Hernández

Licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Máster en Derecho con Perfil Investigativo de la Universidad Nacional de Colombia. Estudios en comunicación política en la Universidad Complutense de Madrid. Integrante de la Revista Hekatombe.

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