Daniel Raisbeck: la libertad de ser un avaro de ultraderechas

7 octubre, 2015 |

IMAGINA BOGOTA baner elecciones

Sólo en Colombia, tal vez por la enorme incultura política que lleva a alguien que muestra el culo a perfilarse como un gran profesor, un jovenzuelo con corbatín y PhD en Historia romana, que solía pertenecer al Partido Conservador, la viene a montar de Libertario sin que nadie se mosquee. Libertario, hasta donde yo entendía, era quien se oponía a cualquier tipo de gobierno y autoridad. Luego llegaron los gringos y le pusieron su sello a la libertad con sus ‘libertarians’ que a tanto incauto han confundido por las tierras del esnobismo. Digamos que Daniel no es un libertario, sino un ‘libertarian’, y que poco tiene que ver con ideas anarquistas (como uno que otro cree) o libertinas.

Más que una forma baja de ganarse marihuaneros y homosexales (muchos de ellos tan conservadores y reaccionarios como Daniel) toda esta cosa de los ‘libertarians’ es una defensa del neoliberalismo  y la fantasía de que uno puede ser libre metido en un mercado sin regulación que lo ve a uno como una mercancía de poco valor, donde la única libertad es la de comprar, vender y venderse. O que alguien me diga: ¿Es que algún marihuanero de tiempo completo ha dejado de fumar marihuana por miedo a la policía o a la ilegalidad? ¿Qué clase de libertario necesita que un alcalde que no tiene pinta de haberse fumado un porro le dé permiso de desarrollar su ‘libertad individual’?

¿Qué clase de libertario necesita que un alcalde que no tiene pinta de haberse fumado un porro le dé permiso de desarrollar su ‘libertad individual’?

Aunque Raisbeck es historiador, dudo que sus inquietudes clásicas lo lleven a preguntarse por qué el país que lo educó, los Estados Unidos, ha insistido tanto en implantar esa mentalidad que él expone tan campante en países donde sólo el Estado podría garantizarles la supervivencia a millones de personas, víctimas de injusticias generacionales en un mundo donde todo es mercancía e índices económicos. Para él, la culpa de la ruina de este país son, por ejemplo, los sindicatos; debe ser por eso que todavía se asesinan sindicalistas en Colombia. Daniel defiende la libertad de asociación, pero estigmatiza a las organizaciones sindicales. A alguien como yo se le ocurre que, cuando habla de que uno es libre de asociarse con quien quiera, se refiere a jóvenes conservadores que también se siente víctimas pero del  Estado que los juzga y mete presos por sus nexos con el terrorismo. Y no estoy acusando a Daniel de tener que ver con eso… sólo digo.

Si alguna vez ha visto una de esas películas en las que hay un gringo con un rifle que quiere guardar oro debajo del colchón para comprarse un tanque de guerra, tenga en cuenta que eso vendría a ser un ‘libertarian’ de a pie. Obviamente hay versiones en corbata que parecen más sofisticadas que eso, pero no se alejan mucho de ahí. Proponer la eliminación del Estado, de los impuestos y , del otro lado, abogar por la privatización de todo lo que existe no es nada innovador. De hecho, es lo que ha venido pasando desde hace años y es el programa típico de la ultraderecha gringa (que cómo no iba a calar acá). Además, quien diga que Colombia se excede en subsidios (o que sean para los ricos) es un imbécil. Que nos diga Daniel cómo es que vamos a garantizarles la salud a quienes no tienen con qué pagarse la comida, ¿privatizándola del todo? ¿cómo es que va a educar gente con limosnas de ricos filántropos? ¿Vamos a llenar la ciudad de Fundaciones Pies Descalzos o qué?

Es evidente que la burocracia y la rapiña por los puestos públicos son un enorme nido de corrupción, pero no nos va a venir a decir un jovencito con corbatín que la empresa privada es la madre de la innovación y la transparencia. ¿Que no son los empresarios los que corrompen a esos empleados públicos y los que, de hecho, no pagan impuestos lavándose las manos con fundaciones de caridad de baratillo? Este señor dice, más o menos, que la culpa de todo en este país ha sido del Estado como una red de burócratas porque, eso sí, con la milicia no se mete. Esa sí que no es parte del Estado que tanto estorba a la libertad.

Si bien los ‘libertarians’ gringos están de acuerdo con que es aceptable andar armados, Daniel, metido en semejante matadero de país, no puede venir con un discurso de esos y termina por mezclar extrañamente sus ideas conservadoras con sus ideas ‘libertarian’ y escupir un ‘manifiesto’ que parecen los 19 mandamientos de Fenalco. En materia de seguridad, entonces, el muchacho no va por el desmantelamiento del Estado, de las burocracias, ni mucho menos. Él piensa sembrar cámaras por todas partes (y, obviamente, burócratas que las revisen). Es evidente que llenar todo de policía lo hará sentir seguro a él que es tan libertario y que cree que todo el mundo puede hacer lo que quiera (o por lo menos eso creen los que le creen). ¿Cómo es que un historiador no se preocupa por el origen de la cultura criminal en Colombia?

Individualistas como Jaime Bayly que bailan con la ultraderecha y posan de alocados sólo sorprenden a quienes creen que la libertad está en crear una individualidad basada en la capacidad de comprar.

Cuando le han preguntado qué piensa hacer en materia de ‘medio’ ambiente, Daniel no duda en responder que (sorpresa) todo es culpa del Estado y de la burocracia. De no haber sido por el Estado, la empresa privada colombiana (y extranjera) hace rato que estaría haciendo pura ecología y convirtiendo la basura y la contaminación en energía. ¿Cómo? Yo tampoco sé. Tendremos que dejárselo a los empresarios que están muy preocupados por innovar en esa materia.

Para él debe haber un Estado armado que garantice el orden, pero no debe haber un Estado que garantice el bienestar de nadie que no lo tenga. A quien le preocupe eso debe pensar que ahí están los empresarios, los innovadores de siempre, para rescatarnos. De todas maneras, eso es problema de cada quién, ¿no? Está claro que la pobreza no es producto de enormes brechas históricas sino de la pura holgazanería de los pobres.

Mientras el resto de candidatos pelean contra sus auras de corrupción, las promesas no cumplidas y las mentiras, Raisbeck viene con su carita joven a hacerse el paladín de los derechos individuales como si, mal que bien, no existiera una constitución que la clase política ha querido violentar y enmendar a toda costa, precisamente porque la ultraderecha (a la que Daniel está más cerca de lo que parece) sólo cree en la libertad económica, tantas veces opuesta, no a la libertad, sino a la simple existencia de los individuos que él defiende. ¿Es que el mercado sin restricciones ha garantizado la libertad de alguno de esos niños que confeccionan la ropa de marca que trajo al país el comercio?

Individualistas como Jaime Bayly que bailan con la ultraderecha y posan de alocados sólo sorprenden a quienes creen que la libertad está en crear una individualidad basada en la capacidad de comprar. No es individuo ni es libre quien está obligado a someterse a una lógica de mercado tan macabra como la que han podido parir los gringos y sus esbirros colombianos, ni quien está obligado a hacer de sí mismo un producto, una vedette o una puta (en el mejor de los casos). Si en países como los nuestros existe la necesidad fantasmal (arraigada en ‘chusmeros’, ‘mamertos’ y ‘resentidos sociales’) de fortalecer el Estado, no es por amor a la burocracia, es porque sólo a través del Estado (teóricamente y sin contar al Ejército como parte de él) se podría coartar la perversión de la iniciativa privada (que , por cierto, es la que ha acabado con todo); una perversión que está más que probada en la complicidad de empresas ‘prestantes’ en episodios tan oscuros de nuestra realidad como el paramilitarismo; una muestra más del ‘laissez faire’ que tanto les suena a los innovadores que creen que es nuevo copiar ideas gringas y entibiarlas para bailar con las élites de un país que lucha para salir del feudalismo.

Daniel Raisbeck es un joven encorbatado y conservador que cree, como muchos, que la plenitud y la paz se consiguen cuando los neoliberales se dan la mano con los neoconservadores.

Raisbeck es un candidato que no propone nada con respecto al medio ambiente (a menos que el ‘carro compartido’ resuelva algo) ni con respecto a nada. Todo lo que dice son cosas que dicen los otros y lo único que tiene de diferente es su idea de que uno tiene derecho a consumir droga (consumir, en el significado económico, pero sin pagar impuestos, como ya pasa), dedicarse a la prostitución (porque está claro que todo el mundo lo hace por decisión) y hacer con la plata de uno lo que a uno le da la gana (porque, aunque todos los ricos hacen lo que les da la gana, a veces les toca pagar impuestos). De resto, considera que la propiedad privada es un “derecho natural” en un país donde tantas fortunas se han hecho a partir del saqueo y el desplazamiento. A quien aboga por las libertades de quienes ya son libres por ser ricos habrá que preguntarle si es que alguna vez no lo han sido en este país.

Daniel Raisbeck es un joven encorbatado y conservador que cree, como muchos, que la plenitud y la paz se consiguen cuando los neoliberales se dan la mano con los neoconservadores. Si vendemos todo, todos seremos ricos. El Estado es una figura arcaica para comunistas. El futuro, por supuesto, está en la iniciativa privada. No es de extrañarse que las hordas de yuppies educados en Estados Unidos regresen después al tercer mundo a vender el modelo de educación pública más eficaz del mundo, el gringo, que educa élites filantrópicas y masacradores que, de ninguna manera, están de acuerdo con que toda esta chusma vaya a la universidad y sea tan útil para el mundo como son ellos. Para esa gracia, Uribe es también un libertario. Que quede claro que la libertad es mandar a los subalternos como a uno le dé la gana. A fin de cuentas, esta es la finca de uno. ¿O no?

 

*Este es el link del progama de Daniel Raisbeck.

César Jaramillo

Kamikaze audiovisual con perversa inclinación hacia las letras y el insulto. Paranoico, místico de supermercado, políticamente inaceptable conspiracionista de restaurante chino, ocultista de parque infantil y desilusionista profesional. Dirige el programa Los Enigmas.net en HPe Radio donde plantea "enigmas" sobre los políticos.

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