Carta abierta a Cecilia Orozco

21 junio, 2016 |

Bogotá D.C., junio 20 de 2016

 

Periodista

Cecilia Orozco Tascón

Directora

Noticias Uno

Ciudad

 

Estimada Cecilia Orozco:

Sigo con interés su trabajo periodístico, a través de El Espectador, y debo admitir que, por ello mismo, me desconcertó el video que conocí el fin de semana pasado, de la emisión de Noticias Uno del día 11 de junio. Esto, no solamente porque se atribuye la restauración del Templete del Libertador a la actual  administración de Bogotá, sino porque la noticia tiene cierto  tono de publicidad política pagada. No deja de preocupar que para el gobierno y para la prensa el énfasis hoy esté en la limpieza, desde la seguridad hasta el urbanismo, y todo lo que se hizo antes aparezca como sucio y malo. Pero la realidad de una ciudad es mucho más compleja y la abundante experiencia de revitalización de centros, enseña que, para empezar a ganarle el pulso al deterioro, se necesita por lo menos una década de trabajo continuado. Con todo, conviene que usted conozca que enlucimos 1031 fachadas en el centro tradicional.

El gobierno de la Bogotá Humana se empeñó en adelantar el Plan de Revitalización del Centro Tradicional –PRCT-, en un área de 470 hectáreas. El proyecto contó con la Cooperación Técnica del Banco Interamericano de Desarrollo –BID- y asesores de primera línea. Obtuvo dos importantes reconocimientos internacionales y la nominación a un tercero. Se prentendió superar el plan-libro de siempre, al trabajar con un enfoque de planeación-acción, esto es, se planificaba, diseñaba y construía casi simultáneamente.

En el marco del PRCT y concretamente en la Avenida Jiménez, el gobierno anterior definió un planteamiento para la movilidad en el eje, como parte del proyecto de movilidad sostenible del centro tradicional, que se contrató con la Universidad de los Andes. Hizo de costurero de los andenes, obra del maestro Rogelio Salmona, entre el parque de los Periodistas y la carrera séptima. Recuperó el parque Santander, la plazoleta del Rosario y el parque de los Periodistas. Adelantó la limpieza técnica especializada de fachadas e hizo mantenimiento a la fachada frontal de la iglesia de San Francisco y su torre. Restauró los siguientes monumentos y obras de arte y mejoró sus entornos inmediatos, de oriente a occidente, así: Alejandro Petión, José María Espinosa, Ricardo Palma, Policarpa Salavarrieta, Templete al Libertador, Gonzalo Jiménez de Quesada, buzón de correo de la carrera séptima, reloj de la iglesia de San Francisco, escudo franciscano, escudo de símbolos de la pasión, Carlos Lleras, para concluir en la Gran Mariposa, en la plaza de San Victorino.

El Templete del Libertador y las obras de bienes muebles aludidas antes, hacen parte no solo del PRCT  sino también de un proyecto más amplio: el cuidado de los monumentos de la ciudad. Para este propósito, la Bogotá Humana logró definir un Plan de Acción, el inventario de los 665 bienes, es decir de la totalidad de la colección, elaborar 3 planes de conservación preventiva y restaurar 50 monumentos en el espacio público. Con ello cumplió a cabalidad las metas inscritas en el el Plan de Desarrollo, para el patrimonio mueble. Necesario también que la ciudadanía conozca que el BID colaboró en la sistematización y georreferenciación de bienes de interés cultural del Distrito, con una experiencia piloto en el centro tradicional, ligada a dicho Plan de Revitalización. En este sentido, una cédula básica y la ficha de interventario de 205 monumentos localizados en el espacio público del  centro tradicional, quedaron listos para ser consultados desde plataformas web y dispositivos móviles. Es una lástima que ahora se prive a los ciudadanos de este avance.

La anterior administración asumió la restauración integral del Templete del Libertador como una de las intervenciones del mencionado plan en la Avenida Jimenez, luego de estudios realizados en 2013, que mostraron que las filtraciones de agua en la cúpula, las pérdidas de juntas, las intervenciones anteriores inadecuadas, la presencia y eflorescencia de sales solubles e insolubles y el deterioro biológico en diferentes estados y tipos, afectaba estructuralmente el bien e ícono del lugar. Adicionalmente, la presencia de basura y suciedad acumulada daban la impresión de un monumento abandonado. Sumado a esto, los grafitis, stickers y afiches, producto de nuevas manifestaciones urbanas, habían desdibujado sus formas, texturas y acabados, lo que ocultaba el diseño original de Cantini y las delicadas y finas molduras de Ramelli. También estaba afectado por  la ocupación  de un habitante que vivía en el tambor del Templete, desde hacía varios años. Por consiguiente, la intervención estuvo dirigida a controlar y minimizar los efectos de las deficiencias en el montaje de los elementos constitutivos de la cúpula, estabilizar los deterioros activos, solucionar -hasta donde era posible- las afectaciones estéticas que presentaba, todo para devolverle su funcionalidad como elemento urbano de carácter rememorativo.

La obra de restauración del Templete del Libertador incluyó, pues, acciones como: prospección mural en el interior del tambor y eliminación de su pañete interior, retiro de la flora invasora, limpieza en húmedo con hidrolavadora a baja presión, desinfección general con amonios cuaternarios, eliminación y rehabilitación de juntas, eliminación de grafitis, stickers, papeles adheridos y suciedad acumulada, consolidación puntual de la piedra con morteros de cal, aplicación de capa antigrafiti, resane de faltantes en sillares, limpieza mecánica en las cornisas, refuerzo estructural del anillo metálico de la cúpula compuesto por varias capas de mortero y elementos amortiguantes, que le dan la estabilidad y flexibilidad ante los movimientos a los que se pueda ver sometida la estructura. La intervención de las esculturas, entre otros procedimientos, comprendió limpieza en húmedo, eliminación de intervenciones anteriores (escultura al Libertador), estabilización de productos de corrosión y aplicación de capa de protección.

Por otra parte, es importante nombrar que se realizaron pruebas para identificación de métodos de eliminación de grafitis sobre superficies texturadas, así como la aplicación de anti-grafiti y soluciones pedagógicas para la protección física del bien ante esta misma problemática, con un forro impreso con la imagen del templete, así como la contratación de vigilancia privada en el monumento. Esta interesante obra de Pietro Cantini fue tratada por especialistas de primera línea, entre los que se encontraban restauradores de bienes muebles, arquitectos restauradores e ingenieros estructurales. Dicha intervención fue inaugurada el 10 de junio del 2015 con la obra artística “Marionetas Rotas”, de la Fundación Teatro Nacional.

En la jornada de limpieza del 11 de junio de 2016, solamente se retiró el forro de protección, procedimiento que bien pudo ser realizado al comienzo de la nueva administración. Por asuntos de equidad y justicia, la restauración del Templete del Libertador ejecutada por el gobierno de la Bogotá Humana, en la cual se invirtieron 237 millones de pesos, no puede presentarse como un logro de la administración “Bogotá Mejor para Todos”. En este sentido, comedidamente le ruego, pues, rectificar la noticia.

Por último, la mención de estos avances no desconoce que el centro tradicional todavía está deteriorado y es evidente que aún falta mucho camino por recorrer; pero  formular un nuevo plan con otro enfoque , como lo ha anunciado la administración Peñalosa, sería retrasar todavía más la recuperación de la Candelaria y sus alrededores.

Agradezco mucho su amable atención a esta carta.

Especial saludo,

 

María Eugenia Martínez Delgado

Exdirectora Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

Maria Eugenia Martínez Delgado

Arquitecta, con una larga trayectoria en los asuntos del patrimonio urbano y los centros históricos. Ha incursionado en temas de planeación urbana y regional. Fue directora del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural de Bogotá (2012-2015). Dirigió la primera Maestría en restauración de monumentos del país, en la Universidad Javeriana (1998-2003). Coordinó el Plan Nacional de Centros Históricos (1992-1994), en Colcultura (1992-1994).

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