Bogotá y las Nuevas Prácticas Políticas, ¿Ética o Estética?

4 octubre, 2018 |
Foto:Eje 21

Bogotá se ha configurado como ciudad epicentro de la política, donde confluye gran parte de la realidad nacional y posee un papel protagónico en los últimos acontecimientos de la política, especialmente lo relacionado con la paz, las elecciones parlamentarias y presidenciales y la consulta anticorrupción, simplemente por señalar los ejemplos más cercanos, hechos que se han venido presentando en el marco de una transición política hacia la paz, aunque algunos no les guste o lo quieran negar, fundamentado en el acuerdo de paz con el que se logra una salida política entre el Estado y la guerrilla de las FARC-EP.

El protagonismo de esta ciudad, así como de los sectores emergentes de la política es fundamental en las contiendas por la búsqueda de un país diferente, en paz y con una democracia moderna, lo que ha permitido hacer público y propio el camino difícil de la reconciliación, la paz y la construcción de un proyecto de país que de un vuelco a la trágica historia de Colombia.

Es bajo este contexto nacional y urbano donde están surgiendo múltiples expresiones de organización ciudadana, social y política, que han traído consigo, en algunos casos si se quiere, practicas innovadoras de pensar la movilización y la sociabilidad política, expresiones que no derivan únicamente del “surgimiento espontaneo de la ciudadanía”, detrás de estas existen debates y practicas fundamentales que hacen cuestionar al sustento ético que pueden o no tener, y por otro lado, el sustento estético que alrededor de los símbolos, las formas y los medios las vienen configurando como “nuevas” concepciones de la política.

Antes de entrar al detalle de lo que son estas expresiones, quisiera detenerme en una definición sobre ética y estética, en ustedes queda el criterio e interpretación de la relación con la política y su acción. Sobre la ética, la podemos entender como aquella zona de la vida humana que está dominada por el sentido del deber, la cual establece una estructura de la acción hacia el bien común y colectivo. Por estética, entendemos aquello que tiene como objeto principal la atención sobre lo bello, esto es sobre todas las cosas, una sensación o sentimiento del sentido de la actualidad. Ahora si, pasemos a describir las manifestaciones que se encuentran hoy en la política bogotana y como la ciudad se convierte en un volcán en erupción que, explota de manera natural, genera afectaciones para luego volver a la calma y comenzar un ciclo.

El esfuerzo por una política ética

Aquí podemos encontrar un rasgo de esperanza en la disputa por la paz, donde nuevas fuerzas, nuevos actores y también distintas expresiones se han hecho visibles en la construcción de ciudad, esto a partir de prácticas colectivas e intersectoriales de la política fundamentado en un plano territorial, desde donde se piensan un nuevo modelo de ciudad.

A su vez, se evidencia el volcamiento de fuerzas políticas nacionales a la ciudad que intentan combinar lo nuevo de la acción política con un cuerpo solido de principios, lo que es también ético o por lo menos es un esfuerzo primordial. Estas experimentadas fuerzas se encuentran sumergidas en muchas dificultades de aislamiento, en las condiciones para el hacer y para el aprendizaje en el ahora. Nadie dijo, aunque muchos lo creyeron, que el camino sería fácil, es en este contexto donde encontramos a la izquierda que históricamente ha sostenido un proyecto nacional de país y cambio.

En el marco de la reconfiguración de estas fuerzas, se cuenta con una carga de formas y métodos, que con seguridad hay que reevaluarlos sin perder la perspectiva de las ideas, es decir, no es una cuestión de principios. El momento actual amerita repensar la práctica política como un lenguaje común y público, capaz de contribuir al empoderamiento masivo de los sectores sociales del país. Es en este campo donde se desarrollan las contradicciones normales y naturales, que en una transición como la que se enfrenta no es un tema de poca monta, estarán presentes y habrá que continuar asumiendo con ahínco las que vendrán.

La esquizofrenia estética de la política

Por otro lado, también nos encontramos con lo aparentemente nuevo, que intenta alejarse al parecer, de lo que llaman viejo, alrededor de esta idea de lo nuevo han logrado construir la noción de una política libre e independiente, un tejido de formas diversas cargadas de un sentimiento de lo bello, por eso encontramos manifestaciones de la política hechas en un jardín de rosas, que recaen en la negación tanto de la historia política del país como del origen de muchas personas que hoy las ven como lo feo y antiético, que son parte de la asociación política organizada dirigida por un conjunto de principios que siempre han orientado los procesos de resistencia en Colombia y el mundo.

Pero ojo, alrededor de la esquizofrenia estética, hay intereses por el aislamiento, el saboteo y la marginalidad a otros sectores, que se deben a intereses electorales para el próximo año y las de más adelante en la ciudad. Espero por la dignidad de estos grupos, que no lo nieguen. Allí se encuentran una sumatoria de individualidades que carecen de una proyección colectiva estratégica.

Esperemos cómo les resulta el experimento criollo y artesanal de Podemos a los que en menos de dos años transitaron del comunismo al progresismo, luego al liberalismo, que hoy se encuentran con actitud estética buscando avales en el Partido Verde, en la lista de los Decentes y en el Polo partido que se encuentra en medio de una crisis casi terminal, tal vez terminen escurriéndoles la idea de recoger firmas como independientes. Ojalá, que de aquí no salgan los Angelino Garzón de las próximas décadas, solo que ahora más jóvenes, con más dialogo y con una imagen estéticamente cautivadora.

La superioridad moral en la política

En este campo encontramos de todo, aquí prima en algunos casos, la negación del otro. Partamos de la sensatez, y es que hoy nadie tiene la formula mágica para el proceso de cambio en el país, aunque pareciera que la intransigencia nos consumiera vivos. En este marco hay personas o grupos que consideran el actual proceso por el que transita el país como un resultado de la “historia estática”, y la historia al igual que la política, es cambiante y dinámica, allí deben cambiar las formas y métodos.

Lamentablemente, nos encontramos con los Aristóteles, los Lenin y los Pablo Iglesias del siglo XXI en Colombia y en algunos casos hasta los del siglo XXII. El acceder y ser partícipe del momento actual, que sí es histórico por muchas razones objetivas, pasa por comprender de manera hermenéutica la política, la invitación es a entendernos desde un sentido práctico del trabajo, que reconozca críticas y diferencias que existen entre unos y otros, pero sin recaer en señalar con actitud ególatra a proyectos que tienen un papel político en la historia del país como “desviados”, tampoco, que cuando el barco esté en medio de una tempestad los “avanzados” cojan su flotador y se tiren con rumbo incierto.

Como podemos ver, ésta idea está oscilando en la izquierda y sectores progresistas, también en los independientes y libres para no excluirlos, como si este espectro de la política fuera el creador de un enemigo en sí mismo que limita la acción de disputa del país contra una derecha moderna que hoy se reconfigura con un sentido transnacional. Sobre lo anterior, nadie está negando que hay que repensar la política como una acción ética, que hay que construir de ella un lenguaje común y público, nadie niega, que la izquierda y los sectores democráticos deben reflexionar sobre sus métodos, formas y prácticas organizativas, políticas y culturales que han limitado la posibilidad de acceder a la conducción del país, que esto no se convierta en un pretexto para andar “cazando brujas” haciendo política alternativa contra los alternativos. Más que nunca, hoy es necesario replantearse una ruta hacia la unidad y convergencia política, hay que insistir en la participación electoral e institucional, hay que insistir en la movilización social y popular, no dejemos de lado, el arte ético y estético de construir colectivamente con las gentes del común, y construir no para resistir sino para ganar.

Son muchos los retos que hoy tenemos en la ciudad, estamos a un año de la posibilidad de retomar o no la gobernabilidad en Bogotá y en varios departamentos del país, hay una oportunidad única de construir y acceder al poder, es algo que no se puede perder de vista. En este camino de intranquilas contradicciones no podemos permitir que las afectaciones que genera un volcán en erupción no se puedan superar, es el momento de que construyamos ese nuevo ciclo, que sea el ciclo de las victorias.

Por: Andrés Camilo Rodríguez Castillo

@andrescamilo_rc

Lic. En Filosofía. Integrante de FARC Bogotá, perteneciente a la Organización Social Redhus. Integró el Comité Patriótico Nacional y la Dirección Distrital de Marcha Patriótica.