Paz y conservación: la clave está en el lenguaje

25 noviembre, 2015 |
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A la Dra. Jane Goodall la acompañan el Dr. Juan Camilo Cárdenas, la Dra. Angélika Rettberg, Dr. Andrés Mejía y su simio de peluche. Luego de una presentación por Norma Cuadros, directora de Planet On, y de las palabras de la moderadora Angélika Rettberg, Juan Camilo Cárdenas da inicio a la presentación de su ponencia. En resumen, su propuesta es sobre la conexión entre la guerra civil y la naturaleza y toca un tema del que se ha hablado en otras ocasiones, la posibilidad de que los reinsertados de las FARC vayan de la mano con un tema de conservación y sean designados como guardabosques en diferentes parques naturales nacionales, dado su conocimiento de las zonas.

Jane Goodall habla dice que la mejor forma de compartir la información es por medio de historias, y seguro que lo es, porque tiene una diferente e impactante para cada tema que trata.

Andrés Mejía sigue la conferencia con una introducción en donde dice tener los nervios de punta, se sonroja y compara su encuentro con Goodall como “el momento en el que te le declaras a una persona y le confiesas que has estado pensando en ella en secreto durante meses y finalmente le dices que estás enamorado de ella”. Goodall con un gesto cariñoso le da unas palmadas en la espalda para que se calme, ya que le tiemblan la voz y las manos. Andrés Mejía toma aire y continúa. Más allá de una ponencia científica, cuenta la historia de cómo él se interesó en el mundo de la biología mientras estudiaba ingeniería industrial, gracias en parte a todo el trabajo de Jane. También habló de cómo en las comunidades de chimpancés existe el concepto de “guerra” y de cómo son tan parecidos a los humanos. “Yo trabajo en el área de educación aquí en la universidad y pensé que la única forma de poder unirme a esta conversación de hoy era pensando que la guerra y la conservación, el tema central de hoy, pueden entrar en diálogo dentro del campo de la educación. Entonces, desde el punto de vista educativo ¿qué significa todo esto? Muchos de nosotros y millones de personas han sido influenciadas, y tal vez educadas, por medio de las historias de Jane, igual que yo”. Así, Jane Goodall toma la palabra.

Jane Goodall

Jane Goodall. Foto: Juliana Díaz

“Buenos días a todos. Tengo que disculparme, yo no preparé un buen discurso, porque esta mañana cuando llegué no entendía exactamente qué era lo que iba a pasar. Pero debo decir, que muchas de las cosas que dijeron mis compañeros de panel están en concordancia con mis ideas. Entonces, empecemos a hablar de chimpancés, quiero empezar con una historia”.

Jane Goodall habla dice que la mejor forma de compartir la información es por medio de historias, y seguro que lo es, porque tiene una diferente e impactante para cada tema que trata. Los chimpancés más que su especie de estudio, son su ejemplo de paz. A pesar de que en efecto tienen “guerras” entre comunidades de chimpancés, existe el perdón y la armonía. Así, las historias llegan directo a los corazones de las personas, y los atrapan, por esto las usa para hablar sobre conservación. De la mano de estas historias tiene un proyecto a nivel mundial llamado Roots and Shoots, en donde impulsa proyectos dentro de diferentes comunidades sobre temas que necesiten algún cambio. Hay una regla: el proyecto debe incluir una comunidad de humanos, una comunidad de animales y un interés por el medio ambiente, además de que el proyecto debe ser liderado por niños. Ya tiene 150,000 miembros en más de 130 países, incluido Colombia.  

“Si estás bastante cerca como para ver los ojos de los chimpancés, puedes ver cómo siguen el curso de agua. ¿Qué es esta cosa que siempre viene y que siempre va?”

La primera historia que Goodall cuenta es que “en el parque nacional de Gombe en Tanzania hay una cascada enorme, mide más de 80 pies (24 m) y termina en un riachuelo con rocas. Es muy frecuente que un grupo de machos vaya a la cascada, y mientras se acercan, el pelo se les empieza a erizar como muestra de emoción. Luego se paran en el arroyo muy tímidos y empiezan a levantar rocas y a balancearse de un pie a otro, el pelo cada vez se les levanta más. Después de 10 minutos ya tienen todo el pelo erizado, se sientan en las rocas y si estás bastante cerca como para verles los ojos puedes ver cómo siguen el curso de agua. ¿Qué es esta cosa que siempre viene y que siempre va?”

Durante los tres días de Planet On hubo varias cosas que todos los conferencistas dijeron a modo de conclusión de sus diferentes trabajos. En definitiva, tanto en las orcas, las ballenas, los chimpancés u otras clases de mamíferos, sí existen, según estos expertos, sentimientos y personalidades. Nosotros los humanos las nombramos con las palabras que conocemos, pero hay evidencias de que en sus comunidades existe el dolor cuando separan a una cría de su madre, como se puede ver en The Cove; diferentes personalidades como lo cuentan Jane y Roger sobre los chimpancés y las ballenas; un trabajo en comunidad para la supervivencia, como lo cuenta Naomi Rose acerca de la orcas; y una inteligencia que excede cualquier expectativa. Entonces, ¿por qué siguen el curso del agua?

“Para mí la gran diferencia entre humanos y chimpancés que ha permitido esta explosión en nuestro desarrollo es el lenguaje.”

“Yo pienso que de pronto esto puede ser el inicio de un culto primitivo en donde adoran el agua, el sol, la luna, así como nuestros ancestros adoraban todo lo que no podían explicar y lo convertían en una religión. Para esto, para que podamos llamarlo religión, los chimpancés necesitarían palabras, lenguaje, necesitarían compartir sus sentimientos, que estoy segura que tienen. Entonces, retomando lo que decían de las similitudes entre los humanos y los chimpancés, una de las cosas que encuentro fascinante es que ellos se parecen tanto a nosotros y de tantas formas, genética, fisiológica, en el comportamiento, pero hay una gran diferencia. Nosotros estamos en un salón, tenemos traducción simultánea, tenemos micrófonos. Nosotros los humanos, mandamos un cohete a marte, con todos esos kilómetros de distancia en el espacio, con un satélite que ahora se encuentra en la órbita de ese planeta y que toma fotos y las manda a la tierra. Entonces, para mí la gran diferencia que ha permitido esta explosión en nuestro desarrollo es el lenguaje. El tipo de lenguaje que me permite a mi contarles una historia y transportarlos por medio de la imaginación a un sitio que no conocen”.

Entonces, este es el poder del lenguaje, podemos contar historias, revivir el pasado y construir el futuro, podemos transmitir todo tipo de mensajes. Los invitados a Planet On transmitieron un mismo mensaje: todos somos parte de la conservación del planeta y todos podemos ayudar. Porque de eso se trata este tiempo, más allá de hablar específicamente de un chimpancé, de una orca, o de un león, el tema que le concierne al mundo entero es la conservación. Pero hablamos de conservación en un sentido de convivencia, de pactos de paz con la naturaleza y entre nosotros mismos. En Colombia el tema de la conservación es prioritario porque está en juego una paz nacional, están en juego el campo y la ciudad. Como líderes a nivel mundial en biodiversidad, Colombia tiene la responsabilidad conservar su biodiversidad y esto no lo puede hacer si antes no hay paz entre su población. El conflicto armado puede deteriorar tanto el medio ambiente, de la misma forma que su finalización podría ayudar a su conservación. Antes de ser veganos o vegetarianos para salvar a los animales, antes de ser conscientes del daño que causan ciertas marcas, antes de dar la vida por los jaguares, ranas, cocodrilos, o todos los animales que están en peligro de extinción en nuestro país, hay que hacer las paces entre nosotros humanos. Para esto Jane Goodall también cuenta una historia:

Los invitados a Planet On transmitieron un mismo mensaje: todos somos parte de la conservación del planeta y todos podemos ayudar.

“Los chimpancés son muy buenos reconciliadores luego de una pelea. Son muy buenos, porque no tienen el ego que tenemos los humanos. Entonces, luego de un conflicto siempre es “si es posible, que sea bueno”. Así, si eres un chimpancé y tienes tu comida, estás en todo tu derecho de tener tu propia comida, y te atacan y te la roban otros chimpancés, claramente el otro es el agresor, pero el grupo es muy propenso a hacer las paces. En este caso la víctima será quien busque el perdón del agresor, y lo hará pidiéndole la mano. Nosotros los humanos no podemos hacer eso porque tenemos todo un tema moral, pero creo que lo que podemos aprender de ellos es la importancia de resolver los problemas tan pronto como podamos para que se promuevan buenas relaciones entre cada uno del grupo y entre grupos diferentes”.

De modo que los chimpancés se parecen tanto a los humanos que hasta tienen el concepto de guerra en su comportamiento. Pero, como cuenta Jane, también tienen una idea de paz muy fácil de lograr, muy humilde. Hay un conflicto, pero de inmediato lo arreglan, le piden la mano al otro así sin más, sin importar quién fue la víctima y quién el victimario. Podría decirse que es así como el dicho “después de la tormenta viene la calma” y en este momento, en Colombia, es momento de que llegue la calma.

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