“Cierren los rellenos sanitarios”. Razones desde la historia ambiental

3 noviembre, 2018 |
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A mediados del siglo XX las autoridades sanitarias nacionales e internacionales aceptaban varias alternativas para tratar los residuos urbanos: incineración, compostaje, alimentación de cerdos, disposición en el mar y los ríos y, vertederos a cielo abierto. Sin embargo, a medida que la expansión de la economía capitalista moldeó con más fuerza los espacios urbanos, dio origen a lo que el geógrafo David Harvey denomina las “ciudades neoliberales”, espacios de mercantilización e inversión de capitales internacionales. Esa dinámica aceleró el incremento de basuras urbanas y llevó a que los ingenieros buscaran métodos que, simultáneamente, cuidaran de la salud humana y el ambiente y brindaran formas de encapsular los desechos cuyo incremento simboliza riqueza y prestigio (Melosi, 2002, Strasser, 1999). Antes de su difusión global, el relleno sanitario recorrió varios trayectos en Estados Unidos, el país que lo implementó como la solución final a la basura contemporánea.

En la segunda posguerra el relleno retornó a su patria de origen como uno de los triunfadores. Los ingenieros militares estadounidenses encontraron en ese método la manera más fácil de deshacerse de los desechos dejados por las tropas. Así el relleno pasó de la esfera militar al sector de servicios públicos y la gestión privada de basuras (Reno, 2008, pág. 88). Con el prestigio dado por el cuerpo de ingenieros militares, rápidamente fue acogido y difundido globalmente por la Organización Mundial de la Salud. La primera definición de relleno sanitario fue difundida en Colombia por el Ministerio de Salud Pública de Colombia en 1954, tomada de los manuales de la Oficina Sanitaria Panamericana:

Es el método más eficiente y quizá económico de todos los sanitariamente aceptables. Consiste en el enterramiento las basuras, por capas sucesivas apisonadas y cubiertas con tierra la cual es compactada a su vez. Esta es una práctica usada generalmente en aquellas localidades donde se dispone de terrenos por rellenar. Se basa en la producción de altas temperaturas, de 60º a 80º C. que descomponen la materia orgánica y destruyen los gérmenes patógenos. Estas temperaturas se producen entre las celdas de la basura. Las basuras así estabilizadas tienen un asentamiento que puede llegar hasta un 20% en dos años, época en la que el asentamiento es nulo. Los terrenos así rellenados sirven para edificaciones, campos de deporte, jardines, etc. (Ministerio de Salud Pública, 1954, págs. 16 y 17).

Según esta definición se trataba de una tecnología diseñada con criterios biológicos cuyos resultados anunciaban una contribución fundamental a la recuperación de terrenos para integrarlos al proceso de urbanización que para entonces vivían las ciudades en diferentes continentes. En las décadas siguientes, a medida que se perfeccionaba la técnica de enterramiento, la basura perdió el sentido de utilidad en la recuperación de terrenos y el relleno terminó por convertirse en un sitio contenedor de basuras, con tiempos de estabilización más prolongados, debido a que el drenaje de lixiviados (jugos de la basura descompuesta) resultó más complicado de lo previsto. Estos líquidos penetraban en las capas más profundas del suelo y afectaban aguas subterráneas y los gases, generados por las bacterias que descomponían las basuras, producían explosiones internas, incendios y contaminación atmosférica (Hill, 2016).

Luego de su éxito en Estados Unidos los rellenos sanitarios se difundieron globalmente en las décadas de 1970 y 1980. La expansión de este modelo tecnológico coincidió con la consolidación de un mercado mundial de bienes y servicios sanitarios, cada vez más centralizado por grandes corporaciones multinacionales. Estas multinacionales se beneficiaron de las políticas globales de privatización de servicios públicos, que como en el caso del aseo habían estado a cargo de los municipios (Bertolini 2005, Crooks 1993). Hoy, ocho multinacionales concentran el sector de prestación del servicio de aseo a nivel internacional (Ver tabla No. 1).

En el caso latinoamericano la implementación del relleno sanitario en la década de 1970 fue posibilitada por regímenes militares y neoliberales que vieron en la privatización de los servicios públicos una forma de disciplinamiento social, en tanto la eficiencia y sincronización propuesta por las empresas privadas de aseo, contribuía a garantizar calles limpias, paredes sin mensajes de izquierda y trabajadores acuciosos, obedientes y productivos (Menazzi, 2013). En Argentina, la dictadura implementó el megaproyecto urbano denominado el “cinturón ecológico” del Gran Buenos Aires. Los urbanistas afectos al régimen militar diseñaron en 1977 el Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) que cambió el régimen de basuras en Argentina en tanto, abandonó el método de incineración, privilegió el relleno sanitario para recuperar terrenos bajos e inundables, elevando su cota y convirtiéndolos en sitios para edificación, y prohibió el trabajo de los “cirujas”, recuperadores populares de residuos, cuya actividad fue perseguida y prohibida.

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Para la construcción de los cuatro rellenos sanitarios en la periferia bonaerense la dictadura convocó una licitación internacional que fue ganada por la multinacional estadounidense Waste Management Inc. (Fernández y Carré, 2011) Los sitios de disposición de basuras en las ciudades de América Latina habían sido un lugar de rebusque para poblaciones marginales que encontraban allí modos de ganarse la vida. Los rellenos sanitarios de Argentina agregaron un nuevo componente a la gestión de basuras, que no había estado presente en los Estados Unidos, la exclusión de los recuperadores populares, ya que los ingenieros suponían que al expulsarlos de los modernos rellenos la operación técnica de enterramiento funcionaría mejor.

El triunfo del relleno sanitario, resultado de las aplicaciones de la ingeniería sanitaria, las políticas neoliberales y autoritarias y el mercado global de la basura, no significó el fin de la basura como problema socioambiental. La expectativa de que la basura, una vez enterrada y sepultada, dejaba de ser un problema ha sido desmentida por la fuerza de los hechos. Sin duda, los ingenieros sanitarios han desarrollado nuevas tecnologías para tratar el largo proceso de descomposición de la basura enterrada, a partir de cinco subsistemas interconectados, uno natural y cuatro diseñados por la ingeniería. Un entorno hidrogeológico natural preexistente, que da confianza a los técnicos que los lixiviados no penetren las capas profundas del suelo. Una cobertura inferior aislante, un sistema de recolección de lixiviados, un sistema de tratamiento de los gases y una cobertura para tapar la basura compactada (natural o artificial). Pero, como lo analiza la crítica cultural Myra Hird, un relleno está compuesto por materiales sobre los cuales se desconoce sus dinámicas, temporalidad y efectos de descomposición, ya que esto depende de variables indeterminadas como el contenido de humedad, la densidad de compactación, la porosidad, la compresibilidad y la tasa de biodegradación (nivel de nutrientes disponibles para actividades biológicas, presencia de enzimas, adición de lodo, pH, temperatura). Una masa de basura enterrada en un relleno puede contener objetos como pañales, metales, plásticos, espuma de poliestireno, madera, líquidos, refrigeradores, cestos y desechos de mascotas (y las mismas mascotas muertas), baterías, alimentos, sillas, telas, y residuos industriales de alta complejidad, entre otras. No existe aún, según Hird, conocimiento sistémico sobre la trayectoria de las propiedades de cada elemento y sobre las interacciones químicas y físicas que se generan entre elementos diversos en descomposición, lo que hace que la ingeniería no pueda lidiar eficientemente con un nivel de incertidumbre tan alta. La basura nunca se va, ni está completamente contenida y controlada (Hird, 2013). En los rellenos sanitarios la basura “contraataca”, su materialidad pone límites a su manipulación (Gille, 2007).

Justamente la incertidumbre para manejar los cinco subsistemas de un relleno sanitario es lo que explique la recurrencia de catástrofes socioambientales asociadas a la disposición de basuras en rellenos, con altos costos en vidas humanas, recursos públicos y biomas perdidos, cuyo resultado es también la profundización de la desigualdad ambiental de los ciudadanos que por razones de precariedad social resultan habitando las inmediaciones de los rellenos. Entre 1988 y 2016 se han registrado 11 grandes catástrofes (ver tabla No. 2), tanto en el norte global como en el sur global, los cuales han incrementado las voces que claman por poner fin a esta forma de disponer las basuras urbanas.

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La basura contenida en los rellenos sanitarios no se transforma en suelos estables y aprovechables según lo proyectado por la ingeniería sanitaria, sigue ahí. Este fue el resultado de la investigación del arqueólogo William Rathje, líder del Garbage Project en la Universidad de Arizona en Estados Unidos. Él descubrió en basureros y rellenos de diversas épocas que la biodegradación de los residuos ocurría en ritmos de tiempo más largos de lo que los ingenieros sanitarios esperaban. Según Rathje, los rellenos están mejor equipados para preservar sus contenidos que para descomponerlos, en ese sentido, no son grandes compostadores, sino más bien, grandes momificadores (Rathje, 1991).

Una investigación interdisciplinaria realizada en Bélgica y presentada en la Conferencia de Ciencias Ambientales, Kalmar, Suecia, en 2012, concluyó que los rellenos sanitarios contribuyen con el 20% de las emisiones de gas metano y otros gases tóxicos a nivel mundial. Los lixiviados migran a las aguas subterráneas y superficiales debido a los recubrimientos defectuosos, generando pérdida de hábitats y degradación del paisaje, a más de afectaciones en la salud y bienestar de los habitantes cercanos a estas instalaciones. Tampoco resultaron ser los dispositivos más económicos. Las catástrofes no solo fueron costosas en vidas humanas y bienes ambientales, sino en costos por demandas e indemnizaciones, que, sumadas al efecto tóxico de larga duración sobre el suelo, el aire y el agua, han convocado a ciudadanos y organismos internacionales en la tarea de deshacer políticamente esa obra de los regímenes de basura más recientes.

Referencias
BERTOLINI, Gérard. Économie des Déchets des préoccupations croissantes de nouvelles régles de nouveaux merchés (París: Editions Technip environnement, 2005).

CROOKS, Harold. Giants of Garbage. The Rise of the Global Waste Industry and the Politics of Pollution Control (Toronto, James Lorimer & Company Publisher, 1993)

DANTHUREBANDARA, Maheshi, VAN PASSEL, Steven, NELEN, Dirk, TIELEMANS, Yves Tielemans y VAN ACKER, Karel. “Environmental and socio-economic impacts of landfills”. Linnaeus ECO-TECH 2012. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/278738702_Environmental_and_socioeconomic_impacts_of_landfills

FERNÁNDEZ, Leonardo y CARRÉ, Marie-Noëlle Carré. ““La muralla verde” Áreas verdes como dispositivo para disciplinar la población, Gran Buenos Aires (1976-1983)”. Revista Provincia. No. 25, enero-junio 2011, pp. 117-145.

GILLE, Zsuzsa, From the Cult of Waste to the Trash Heap of History. The Politics of Waste in Socialist and Postsocialist Hungary (Bloomington and Indianapolis: Indiana University Press, 2007)

HARVEY David. Espacios de Esperanza (Madrid: Akal, 2003). HILL, Sara, “Making garbage, making land, making cities: A global history of waste in and out of place”. Global Environment No. 9, (2016): 166–195.

HIRD, Myra, “Waste, Landfills, and an Environmental Ethic of Vulnerability”, Ethics and the Environment, Vol. 18, No. 1 (Spring 2013), pp. 105-124112.

MELOSI Martin. “National Historic Landmarks: Controversies and Definitions. The Fresno Sanitary Landfill in an American Cultural Context”. The Public Historian, Vol. 24, No. 3 (Summer 2002), pp. 17-35.

MENAZZI, María Luján, “Ciudad en dictadura. Procesos urbanos en la ciudad de Buenos Aires durante la última dictadura militar (1976-1983)”, Scripta Nova REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES, Vol. XVII, núm. 429, 10 de febrero de 2013, disponible en http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-429.htm

Ministerio de Salud Pública. Basuras. Métodos de recolección y disposición (Bogotá: Ministerio de Salud Pública, 1954): 16-17.

RATHJE, William. “Once and Future Landfills”. National Geographic, 1991, No. 5. May, pp. 116-134.

RENO, Joshua, Out of Place: Possibility and Pollution at a Transnational Landfill. Tesis Doctoral en Antropología. University of Michigan. 2008, 327. Disponible en: https://deepblue.lib.umich.edu/bitstream/handle/2027.42/60785/renoj_1.pdf?sequence =1&isAllowed=y

STRASSER, Susan, Waste and Want: A Social History of Trash (New York: Henry Holt, 1999).

Frank Molano Camargo

Frank Molano Camargo. Docente Titular Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Estudiante del Doctorado en Historia Universidad de Los Andes. Observatorio Colombiano para la Gestión Integral de Residuos Sólidos-OCGIRS.

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